PRODUCCIóN DE ALIMENTOS

El cambio climático reta al sector agro

La restauración de las tierras degradadas y el uso sostenible del agua marcarán la diferencia frente a los efectos del cambio climático.

El cambio climático reta al sector agro
En tierras altas, provincia de Chiriquí, donde se cosecha el 80% de los alimentos que se comercializan en el mercado de abastos en la ciudad capital, se contabilizan 10

En Panamá, se contabilizan 2 millones de hectáreas con alto potencial agrícola, pero el 40% registra alguna escala de degradación.

La región del arco seco (Capira-Panamá, Coclé, Herrera, Los Santos y parte de Veraguas), donde se concentra el grueso de la producción de granos, tubérculos y frutas del país, también es la que lidera la cantidad de hectáreas degradadas y con mayor vulnerabilidad al cambio climático.

Durante la estación seca, en esta región del país se registran pérdidas millonarias en la siembra de maíz y arroz. Los ganaderos también ven morir sus animales por la falta de agua, mientras el pasto se seca.

La restauración de las tierras degradadas, el uso eficiente del agua y el apoyo al desarrollo rural sostenible marcarán la diferencia frente a los efectos del cambio climático, advierte Tito Díaz, coordinador subregional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) para Mesoamérica.

Los desastres naturales y los cambios de temperatura inciden en la producción de los alimentos que consumimos a diario, desde cereales, hortalizas y legumbres hasta carnes, pescados y mariscos, manifestó Díaz.

El cambio climático y la seguridad alimentaria son desafíos entrelazados a los que Panamá no es inmune, advierte el representante de la FAO.

Existe una relación muy fuerte entre cambio climático, recursos naturales, agricultura y alimentación.

En el país, 200 mil productores se dedican a la agricultura familiar y producen el 80% de los alimentos que consumimos de la canasta básica. Este grupo de agricultores es el mismo que desarrolla la actividad agrícola en las comunidades rurales más vulnerables al cambio climático.

La pobreza rural es el doble de la urbana y muchos agricultores familiares viven en zonas ambientalmente frágiles, sin acceso a semillas de calidad y resistentes a la sequía. No cuentan con asistencia técnica, buenos sistemas de riego, crédito y mercados justos o seguros, comenta el representante de la FAO.

El combate a la pobreza rural y a la malnutrición es clave para mejorar la resiliencia y la adaptación de las comunidades rurales al cambio climático.

“Cuando se reportan periodos de sequía o inundaciones en zonas agrícolas, habrá menor rendimiento en los cultivos, mayores pérdidas de alimentos, los agricultores recibirán menos ingresos y los consumidores notarán un mayor costo en la canasta alimentaria. Es decir, todos perdemos”, señaló Díaz.

“Si Panamá quisiera desarrollar una estrategia de sustitución de importaciones y de aumentar la productividad, tiene que adoptar prácticas que le permitan producir más con menos recursos naturales”, agregó el especialista.

El cambio climático reta al sector agro
En tierras altas, provincia de Chiriquí, donde se cosecha el 80% de los alimentos que se comercializan en el mercado de abastos en la ciudad capital, se contabilizan 10

Para lograrlo, se requieren iniciativas que incluyen marcos institucionales y legales adecuados, acciones conjuntas entre los ministerios de Agricultura, Ambiente, Educación, Desarrollo Social y Finanzas. Una mayor inversión en el campo y el desarrollo de servicios rurales y mecanismos financieros innovadores para los agricultores.

“Debe haber un diálogo para establecer políticas públicas frente al cambio climático, sobre todo en las comunidades rurales que son más vulnerables” .

A través de sistemas forestales y agroforestales como la Alianza para el millón, se pueden restaurar las tierras degradadas en el país.

“Esa estrategia de restauración de tierras degradadas disminuye la vulnerabilidad de Panamá al cambio climático”.

El ecoturismo a través de un manejo ambiental sostenible también puede ayudar a reducir el impacto del cambio climático.

Igualmente, se puede incentivar la protección de los recursos naturales por medio de la entrega de bonos agrícolas que le permitan al productor tener una compensación por la protección de cuencas y manejo de agua.

Se debe fomentar una agricultura con una visión mucho más agroecológica, que les permita a los productores tener acceso al mercado para comercializar sus productos.

Otra forma de incentivar las buenas prácticas agrícolas es a través del pago de bonos, lo que le permitirá al productor obtener un ingreso adicional.

Fortalecer los sistemas de información agroclimáticas y de mapa de riesgo ayudará a facilitar la planeación de la época de siembra.

Tanto en Panamá como en los países de la región, se destinan muchos recursos para atender los efectos de la sequía o para hacerle frente a los daños por inundación y no para mejorar la resiliencia y la adaptación.

Según cifras de la FAO, por cada dólar que se invierte en prevención se ahorrarían 8 dólares en la recuperación de los daños del cambio climático.


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