En sus primeros 48 meses de operación, el Canal ampliado ha contribuido en la reducción de más de 55 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y se proyecta que ahorrará hasta 160 millones de toneladas para el 2026.
En sus cuatro años de operación, el Canal ampliado ha consolidado la posición de la vía interoceánica como la ruta verde del comercio marítimo mundial, acelerando los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono a través del uso de buques más grandes, que realizan menos viajes, según un informe publicado por el administrador del Canal, Ricaurte Vásquez.
Las esclusas neopanamax, inauguradas el 26 de junio de 2016, facilitan el 27% de los tránsitos y la mitad del tonelaje total de la vía interoceánica.
El Canal ampliado también ha sido fundamental para aumentar en un 48% la participación de mercado para los buques que viajan desde el noreste de Asia a la costa este de Estados Unidos, ayudando a establecer hitos sin precedentes en los tránsitos año tras año, indica Vásquez.
De la misma manera, añade, la conectividad marítima para los puertos de Nueva York, Nueva Jersey y Georgia ha crecido más del 20% desde el 2016, contribuyendo a la importación de mayores cantidades de carga y mejorando su competitividad a través de importantes inversiones en infraestructura.
Además de la mayor capacidad operativa como resultado de la ampliación, indica el administrador, el Canal de Panamá también logró obtener una posición financiera más sólida, “lo que nos permitió hacer frente a tiempos inciertos, como la actual pandemia, de forma más efectiva”. En el mes de mayo, se comenzaron a ver tránsitos por debajo de las proyecciones al inicio del año fiscal. Sin embargo, Vásquez cree que se podrá mitigar los efectos del coronavirus.
