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INFRAESTRUCTURA

Dos caras de una ruta

El proyecto podría reducir 3.6% el coste del comercio para los países concernidos.

Dos caras de una ruta
Dos caras de una ruta

E n una Asia necesitada de infraestructuras, Las rutas de la seda, un programa chino de inversiones euroasiáticas, agravan el endeudamiento de los países, pero al mismo tiempo responden a una necesidad colosal de infraestructuras en Asia y benefician al comercio mundial, estima el Banco Mundial.

Este ambicioso programa de puertos, autopistas y enlaces ferroviarios entre Asia y Europa fue lanzado en 2013 por el presidente chino Xi Jinping.

Hay unos 70 países involucrados en este programa que progresa a golpe de talonario, con miles de millones de dólares en préstamos concedidos por China, un modo de aumentar su influencia sobre Estados ya endeudados.

Pese a las controversias suscitadas, el Banco Mundial, al margen de su reunión anual en la isla indonesia de Bali, insistió en las ventajas.

Caroline Freund, directora macroeconómica de la institución, reconoce la existencia de “desafíos espinosos”, como los “riesgos medioambientales, sociales, las licitaciones problemáticas y la sostenibilidad de la deuda pública generada”.

Con todo subraya que “las oportunidades son enormes: mejora de las infraestructuras transnacionales, costes de transporte reducidos, mayor crecimiento, desarrollo de regiones aisladas”.

Jihad Azour, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Asia Central y Oriente Medio, comparte este optimismo. “Varios países, en particular en Asia Central y en el Cáucaso, se beneficiaron para mejorar su comercio interregional” y la región sacará provecho “de una mayor integración”, considera.

Azour pide no obstante “transparencia en las licitaciones” y mecanismos para que los países que reciban préstamos puedan mantener un nivel de deuda “sostenible”.

En cinco años, las inversiones directas de China en varios de estos países superaron los 60 mil millones de dólares. Según el Centro para el Desarrollo Global, un laboratorio de ideas, las rutas de la seda aumentan “significativamente” el riesgo para ocho países muy endeudados, como Mongolia, Laos, Maldivas o Pakistán. Para Caroline Freund, se trata de un número reducido de países y la parte de los créditos chinos en sus endeudamientos sigue siendo “limitada”.

Pakistán, firmante de un proyecto de enlace de 54 mil millones de dólares entre China y el puerto de Gwadar, se halla al borde de la insolvencia y esta semana anunció su intención de solicitar un préstamo de urgencia al FMI.

La subida de los tipos de interés estadounidenses no arregla las cosas, porque aumenta el coste de la deuda contraída en dólares.


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