Un total de 1.7 millones de préstamos de consumo, con un saldo conjunto de $28,000 millones son susceptibles de ser flexibilizados luego del anuncio de un representativo grupo de bancos de la plaza. Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la junta directiva de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), explicó que la cifra corresponde a la cartera de consumo de los 25 bancos que anunciaron medidas de alivio. La banquera especificó que se trata de 1.7 millones de préstamos, cifra que no se corresponde exactamente con el número de clientes porque hay personas que tienen más de un préstamo. Específicamente, se trataría de préstamos hipotecarios, personales, de autos y de tarjetas de crédito. A la cifra habría que sumar los préstamos comerciales que sean modificados, algo a lo que también se han mostrado dispuestos los bancos.
Este sería el universo de créditos de consumo cuyo pago puede ser postergado, pero no se espera que suceda en todos los casos.
Sentmat comentó que ha habido buena aceptación por parte de los clientes para acogerse a la prórroga, pero otro grupo importante de clientes con débitos automáticos ha comunicado la intención de seguir cumpliendo con sus compromisos.
El llamado que ha hecho la banca es que las personas que no hayan visto afectada su situación económica en esta crisis sigan haciendo frente a sus pagos.
Por lo tanto, una persona que mantiene su puesto de trabajo y paga su préstamo por descuento directo, debe seguir honrando su compromiso.
Por eso, desde el sector financiero se han mostrado reacios a soluciones de moratorias generales, como se ha propuesto en algún proyecto de ley debatido en la Asamblea Nacional.
El más reciente que pasó por el legislativo fue el proyecto de ley 287, aprobado en tercer debate por el pleno y pendiente de sanción presidencial, que introduce una moratoria de tres meses para préstamos de consumo, comerciales y prendarios para personas que se han visto afectadas por la crisis, pero también para jubilados, quienes no han perdido su ingreso.
“Soluciones únicas deben ser cuestionadas porque el llamado a la solidaridad se rompe. La banca ha tomado las medidas prudentes. Las carteras de consumo ya están de una forma más flexible porque no hay requerimiento de evidencia de pérdida de ingreso. El único llamado que hacemos es que el ciudadano que no haya visto impactada su situación, le siga haciendo frente a su obligación”, aseguró Sentmat en un conversatorio virtual con medios celebrado ayer.
La ejecutiva dijo que lo que está haciendo la banca es una medida tangible, muy fuerte y una contribución genuina.
Inyección de liquidez
Para los bancos, la moratoria se traducirá en una reducción de los ingresos.
Sentmat recordó que la banca es un servicio de intermediación, lo que significa que los fondos que se prestan, proceden de los recursos ahorrados por familias y empresas.

Una eventual merma en los fondos captados podría reducir la capacidad de los bancos de prestar.
En ausencia de un banco central que inyecte liquidez al sistema, las entidades del sector privado, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Superintendencia de Bancos de Panamá están abordando en una mesa de trabajo los mecanismos a los que se puede recurrir.
La intención, como apuntó Sentmat de Grimaldo, es que el Gobierno facilite la consecución de fondos que luego puedan ser inyectados a través del Banco Nacional de Panamá o por líneas directas a los bancos, como se está haciendo en otros países para poder garantizar el crédito, algo que será primordial para propiciar la recuperación económica una vez que se retome la actividad tras la cuarentena.
