El avance de los acuerdos alcanzados entre bancos y clientes para regularizar préstamos que durante la pandemia fueron objeto de medidas de alivio está provocando una fuerte reducción en la cartera modificada.
La Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) señaló en su último reporte que al cierre de enero la cartera modificada se había reducido a $8,289 millones, una cifra que representa un descenso de $963 millones respecto a diciembre de 2021 y de $14,703 millones (64% menos) cuando se compara con el saldo de enero de 2021. Lejos quedan ya los más de $28,100 millones que llegó a tener esta cartera en agosto de 2020 y que generaban presión e incertidumbre en el sistema.
Para que un préstamo deje de estar en la categoría de modificado y se considere normalizado deben pasar seis meses de cumplimiento del acuerdo pactado.
El superintendente de Bancos, Amauri Castillo, señaló a este diario que “el cierre a diciembre ya mostró una caída importante respecto a noviembre y enero nos lleva a una disminución mayor”.
Son créditos que se fueron reestructurando en 2021 y que ya han completado los seis meses cumpliendo las nuevas condiciones, lo que se interpreta desde el regulador como una señal positiva hacia la normalización del crédito.
Indicadores relevantes
Situación del crédito en enero de 2022
$55,313.2
Millones fue el saldo de la cartera de créditos locales, un aumento de 2.1% respecto al mismo momento del año anterior.
$1,330.7
Millones en nuevos desembolsos en enero, un 43% más que en enero de 2021.
$8,289
Millones es el monto de la cartera modificada o bajo medidas de alivio, un 64% por debajo que un año antes.
El regulador espera que en los próximos meses se siga viendo una tendencia a la baja de la cartera, a medida que los clientes vayan completando, en cada caso, los seis meses de cumplimiento de las nuevas condiciones.
Dentro de la cartera modificada, los créditos se clasifican según su nivel de riesgo.
El principal foco, señala el regulador, está en las categorías de “modificado dudoso” y “modificado irrecuperable”, donde se agrupan los créditos que no han llegado a un arreglo de pago y que representan $1,523 millones, un 18.4% de la cartera total modificada. La cifra es inferior a los $1,608 millones que había en estas categoría al cierre de 2021.
“Estos comportamientos se conectan con la mejora en los pagos de las mensualidades, sin embargo, todavía la cartera clasificada en esta categoría es muy elevada y pudiese conllevar mayores niveles de provisiones”, señaló el informe del regulador.
Por tipo de cartera, el mayor volumen de préstamos modificados corresponde al sector hipotecario, con $3,648 millones, un 62% menos que en enero de 2021; consumo, con $1,865 millones, un 57% menos; servicios, con $1,070 millones, un 63% menos; construcción, con $1,020 millones, un 71% menos; y comercio, con $426 millones, un 52% menos.
Castillo adelantó que la intención de la Superintendencia es que toda la cartera modificada pase a la cartera regular, es decir, a ser considerada bajo las regulaciones existentes antes de la pandemia. Esto podría suponer para los bancos mayores requerimientos de provisiones.
Al cierre de enero, la cartera local de crédito registró un saldo de $55,313.2 millones, cifra que refleja un aumento de $1,138.9 millones o 2.1% con respecto al mismo periodo del año anterior.
El comportamiento del crédito suele estar vinculado al desempeño de la economía. El regulador señala en el reporte que “si bien el país presenta una recuperación de la economía, ésta ha sido heterogénea y algunos sectores están todavía en un proceso de recuperación”.

