La desigual, vulnerable y golpeada región centroamericana ha experimentado un sufrido año. Muertes, desastres naturales y pérdidas económicas han azotado a esta franja del mundo.
El presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, calculó una pérdida de $26,000 millones del producto interno bruto (PIB) de la región producto de la contracción económica causada por la Covid-19.
Este monto en pérdidas es tan grande que equivale al PIB total de “El Salvador, Honduras y dos veces el monto de Nicaragua”.
Mossi hizo este cálculo antes que el huracán Eta, actualmente transformado en depresión tropical, dejara una ola de destrucción y muerte en América Central, tal como lo describió la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
América Latina 9% de baja
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta severas afectaciones en flujos de remesas, turismo, comercio internacional e inversión extranjera directa al cierre de 2020, producto de la Covid-19.
Estiman una contracción económica de 9% en la América Latina.
Los daños económicos provocados por Eta, entre los que se encuentran deslizamientos de tierras, crecida de ríos, inundaciones, destrucción de carreteras y pérdidas de cosechas todavía no se han podido cuantificar. Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, experimentan pérdidas que agravan la situación de fragilidad que ya había impuesto la Covid-19.
En términos económicos, los productores reclaman ayuda para salvar las cosechas y los hoteleros de algunas zonas turísticas, que apenas intentaban restablecerse del confinamiento impuesto por la pandemia, ahora pasan sus días con caminos derrumbados y estructuras sepultadas.
Los estragos de la tormenta se conocerán en la medida en que los socorristas puedan tener acceso a las zonas afectadas, donde se puede validar la destrucción, se recuperan personas que han quedado incomunicadas y se confirman muertes.
La situación genera mayores presiones sobre las finanzas públicas de toda la región, ante la necesidad de destinar más recursos a la reedificación de las zonas afectadas y seguir haciéndole frente a la pandemia; todo frente a un escenario de menores ingresos fiscales.
“Los equipos de la ONU y los socios humanitarios están trabajando con las autoridades nacionales para preparar los esfuerzos de respuesta y respaldar las evaluaciones para cuando Eta salga de Centroamérica”, indicó Jens Laerke, portavoz de la oficina, ante periodistas en Ginebra.
La tormenta, en tanto, sigue su curso, mientras que las islas del Caribe intentan tomar medidas para amortiguar el impacto de su furia.
