La reputación de Chile en el extranjero por su sólida gestión fiscal ha sobrevivido a la mayor agitación social en una generación, en gran medida, intacta, según muestran indicadores del mercado. El gobierno dice que ahora pretende sacar partido de esa credibilidad.
El país sudamericano planea emitir este año $8 mil 700 millones en bonos, de lo cual $5 mil 300 millones se venderán en el extranjero, lo que se compara con los cerca de $3 mil millones de este año.
De los bonos que se venderán en el extranjero, $3 mil 300 millones estarán denominados en dólares y euros, y el resto, en pesos chilenos, pero estarán dirigidos a inversionistas institucionales extranjeros a través de un proceso llamado bookbuilding, o creación de una base de ofertas.
Se han producido disturbios sociales en Chile desde el 18 de octubre, lo que ha obligado al cierre de cientos de tiendas y ha retrasado proyectos de inversión.
Sin embargo, el gobierno se ve beneficiado de años de prudencia fiscal en que el país colocó más de $15 mil millones en fondos soberanos.
Ahora está recurriendo a los fondos para impulsar las pensiones, el sector de salud y la creación de un ingreso mínimo, así como la solicitud de créditos en el extranjero.
