Los bancos extranjeros podrán establecer a partir de ahora sucursales en China y poseer todo el capital sin necesidad de asociarse con entidades locales, anunció ayer la autoridad reguladora bancaria (CBIRC).
China suprime así una restricción que frenaba las inversiones extranjeras en el sector financiero, una medida que reclamaba Estados Unidos, país que le declaró la guerra comercial al gigante asiático.
Hasta ahora, los bancos extranjeros estaban obligados a asociarse con locales y no podían poseer más del 49% del capital de las empresas que tenían que constituir.
Este anuncio puede aparecer como un gesto de buena voluntad de China con Estados Unidos cuando los dos países tienen previsto firmar un acuerdo comercial preliminar en enero, según Washington.
Pekín llevaba prometiendo desde hace tiempo abrir más su economía a las inversiones extranjeras pero se resistía a hacerlo en el sector financiero.
En octubre, China dio a conocer un calendario para la supresión de varias restricciones y en diciembre, el banco suizo UBS fue autorizado a adquirir una participación mayoritaria en sus actividades en el país.
