El comercio intrarregional de alimentos tiene un rol fundamental en la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la dinamización de las economías de Centroamérica y la República Dominicana. El segundo destino de los productos que exportan los países del Sistema de la Integración Centroamericana son dentro de la misma región, de los cuales el 34.4% son alimentos.
La pandemia mundial provocada por la Covid-19 y las medidas aplicadas para contener su expansión son totalmente necesarias para preservar la salud, pero también suponen un desafío para el intercambio comercial entre los países de la región.
Esta incertidumbre no debe dar lugar a decisiones precipitadas que pongan en riesgo el funcionamiento de la cadena alimentaria. Introducir medidas tales como el levantamiento de barreras comerciales, cierres totales de fronteras y aplicación de aranceles tendrían un efecto desestabilizador para la cadena alimenticia, lo que podría dar lugar a escasez, incremento de precios, pérdida de empleos e inseguridad alimentaria, afectando especialmente a la población más vulnerable. Ahora es momento de fortalecer los lazos, evitar barreras comerciales, mejorar la eficiencia y adoptar medidas que permitan reducir el impacto económico de la pandemia.
Para garantizar el abastecimiento intrarregional, los Gobiernos de los países que integran el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) han reaccionado de manera coordinada y con celeridad. A través del Plan de Contingencia Regional frente al Covid-19, los países han complementado y agregado valor a los esfuerzos para mitigar los impactos socioeconómicos de la pandemia, con acciones que permiten contribuir a enfrentar la situación de emergencia y a la recuperación económica y social.
Como parte de las medidas del Plan está el libre tránsito de mercancías, una efectiva coordinación de los controles en los puestos fronterizos, y la priorización de los trabajos hacia la identificación de corredores logísticos. También incluye consideraciones importantes en materia de seguridad alimentaria y nutricional, con un enfoque de sistema agroalimentario-nutricional que permita identificar acciones inmediatas para asegurar la producción de los países y el acceso a los alimentos. Esto ha permitido que los procesos y el tránsito se realicen con relativa normalidad.
A pesar de las decisiones adoptadas, los efectos de la pandemia en la economía y el comercio ya se empiezan a notar, y en las últimas semanas si se ha producido una disminución en las operaciones aduaneras en Centroamérica, las cuales se deben monitorear para mantener el flujo comercial intrarregional y su rol de dinamizador de la economía, generador de empleos y proveedor de un importante sector de la canasta alimentaria familiar.
Del lado de la producción agropecuaria, va a resultar vital fomentar el financiamiento rural mediante paquetes de estímulo que generen liquidez para pequeñas y medianas empresas (PYMES) rurales y la agricultura familiar para seguir produciendo, fortalecer su acceso a mercados y su integración en cadenas de valor.
Este contexto también puede ser una oportunidad para fortalecer la integración, la cooperación sur-sur entre países y el diálogo con otros potenciales socios comerciales. Asimismo, supone el momento propicio para promover más el uso de tecnologías aplicadas al comercio.
Sin duda, garantizar el abastecimiento de alimentos con las medidas adoptadas durante la Covid-19 es un reto en todo el mundo, pero con cooperación y colaboración se logrará este objetivo. Y ante este reto, los organismos multilaterales y de integración estamos en total disposición de trabajar juntos y apoyar estás políticas, que son tan importantes para que todos los eslabones de la cadena alimentaria en Centroamérica tengan las mínimas interrupciones y acompañen la estabilización económica cuando logremos superar esta pandemia.
El autor es oficial de Comercio y Sistemas Agroalimentarios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)