No resulta fácil entender las causas o motivos de las diferencias sobre el concepto de salario que tenemos en nuestras normas.
Por un lado está el Código Fiscal, con su misión tributaria y, por el otro lado, la Caja de Seguro Social (CSS) con perspectivas diferentes.
Ambas instituciones están sujetas a cumplir su misión de recaudación en base a principios legales, y ambas debieran informar a la otra cuando detecten irregularidades en sus propias auditorías a fin de hacer cumplir las leyes del caso, aunque sean instituciones con diferentes propósitos.
Se dice y se escucha que en las instituciones del Estado, así como los partidos políticos, no se cumplen las normas porque nadie las audita con los ojos del fisco o con los de la seguridad social. Y si nadie las fiscaliza, estas instituciones quedan al garete y sujetas al interés personal de los funcionarios y dirigentes políticos de turno. ¿Suerte o corrupción?
Se dice también que la CSS pasa por problemas financieros pero la institución es tan compleja que no resulta fácil enfrentar los problemas con una visión empresarial (controlar y reducir los gastos y aumentar los ingresos).
Privan más los intereses políticos y personales de los integrantes de la jaula política, donde no todos están locos y no están todos los que deben estar, pero tienen el poder de citar, cuestionar y criticar a los funcionarios que no les hacen la venia. Triste, cruel y corrupta realidad.
En esa jaula existen muchos beneficios que califican de salario sujetos al impuesto sobre la renta, al seguro educativo y a las cuotas del seguro social, pero no se cumplen las leyes que ellos mismos aprueban, como si las leyes no fueran para ellos también…... Los pobres.
Cápsula fiscal
Igual nadie sabe de la obligada declaración patrimonial que deben presentar los funcionarios de cierta jerarquía al entrar y salir de puestos políticos. Y nadie le pone el cascabel al gato que hace fiesta con el queso.
El autor es consultor fiscal

