Enfoque

Confianza, consumo y empleo

La pandemia económica Covid-19 traerá a Panamá un 25% de desempleo y 400 mil desocupados más que el año pasado. Reabrir actividades económicas (oferta) no significa reactivar la economía, que depende del aumento del consumo (demanda). 88 mil de los 285 mil contratos laborales suspendidos y registrados en el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (31%) han sido reactivados, cifra que pudiera subir a 140 mil - 150 mil a final del 2020, es decir, la mitad de los contratos suspendidos. Cabe la pregunta, de los 873,750 empleos asalariados que había en el sector privado a agosto de 2019, ¿cuántos todavía existen? ¿Cuáles pueden ser algunas acciones que permitirían preservar o generar empleo en los próximos 12 meses? La primera es generar confianza en un consumidor bombardeado mediáticamente con noticias de contagios y preocupado tanto por contagiarse con la Covid-19 como por la estabilidad de sus ingresos, lo cual está inhibiendo sus niveles de consumo.

Segundo, luego de ocho meses sin ingresos, generar confianza en el empresario (particularmente pequeño) a través de la eliminación de requisitos burocráticos innecesarios para la reapertura, que están costando empleos. No es secreto que ante los requisitos para operar en la nueva normalidad, muchos están decidiendo no reabrir.

El ingreso promedio del trabajador panameño es $721.90. Asumiendo un gasto medio de $500 mensuales por parte de los trabajadores que no van a perder sus fuentes de ingreso, 1.5 millones aproximadamente, inyectaría $750 millones mensuales de consumo a la economía, de los cuales $500 millones serían en la canasta básica.

Es preciso liberar todas las actividades económicas en el marco sanitario pertinente, así como fortalecer la cadena agroalimentaria y sus servicios conexos, como fuente de generación de empleos a corto plazo.

El peor enemigo de la reactivación económica y laboral es la incertidumbre. Sin confianza no habrá empleo.

El autor es asesor empresarial

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