La suspensión temporal de las actividades de la construcción, vigente por 30 días, implica el paro de al menos 60 mil obreros, para quienes inicia un periodo decisivo respecto a las remuneraciones que deben recibir a raíz del cierre de la industria, decretado el pasado 25 de marzo a causa del coronavirus.
La Cámara Panameña de la Construcción (Capac) y el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs) habían acordado, previo al decreto, paralizar temporalmente los proyectos y obras de construcción a cargo de contratistas generales, especializados y subcontratistas, que se regulan por la convención colectiva de los gremios.
El acuerdo implicó el compromiso de pagar la bisemana que concluyó ayer, 28 de marzo, además del próximo pago programado para el 8 de abril y el reconocimiento el décimo tercer mes el 15 de abril.
Constructoras en el puente y hospital modular
A través de las resoluciones No. 347 y No. 348, el Ministerio de Salud autorizó la reactivación de las operaciones de las empresas que participan en la construcción del Hospital Modular Covid-19 y el proyecto de rehabilitación del puente de las Américas.
Se trata de un grupo entre las que se encuentran CSA Group Panamá, Pinturas Garantizadas, S. A., ARD Engineering, S. A. y Psbruckel Mcgowen, S. A. En la lista hay que incluir a Smarthrix Centroamérica, Constructora Meco, Implosa, Cochez y Cia., Acciona Construcción, Naturgy, Copanac, Sepasa, Sava Glass, Metales, S. A., Hopsa, Durman Esquivel y Electrusa.
“Todo esto es parte del pacto en el que quedó establecido un pago ordenado para darle tranquilidad a los trabajadores”, dijo Jorge Lara, presidente de la Capac.
Ayer, en varios puntos de la ciudad capital, se pudo observar las filas de trabajadores que acudieron a las obras paralizadas para retirar su salario. Los obreros de la construcción iban llegando conforme establece la norma de cuarentena decretada en el país, en la que se estableció que todos los que salgan a las calles deben hacerlo basados en el horario correspondiente al último número de su cédula, por un periodo de dos horas.
Lara precisó que para el 18 de abril se mantiene en pie una reunión entre empresarios, trabajadores y el Ministerio de Trabajo, para hallar mecanismos que garanticen a los trabajadores contar con los recursos económicos para hacer frente a la crisis. La idea, dijo, “es resistir lo más que se pueda, hasta que se llegue a una normalidad”.
Los obreros de la construcción se unirán a la gran cantidad de trabajadores, informales y profesionales que laboran por cuenta propia, y que necesitarán ayuda del gobierno central frente al cese de la actividad comercial en el país. Ayer, el Ejecutivo puso en marcha el plan “Panamá Solidario”, con la entrega de bolsas con 20 alimentos, en comunidades de escasos recursos.
En la construcción, al igual que en otros sectores económicos, se desconoce el impacto que pueda tener la paralización de la industria. Para empezar, dependerá del tiempo que dure la expansión del Covid-19, el confinamiento y la capacidad de sobreponerse a la situación.
Lara advierte que es imposible hacer proyecciones, al tratarse de una condición inédita, que no solo ha paralizado la construcción, sino a todo el país.
Aunque es difícil de predecir el impacto de un evento con las dimensiones del coronavirus, los analistas económicos y en materia laboral pueden anticipar las actividades económicas que se verán potencialmente afectadas. La construcción está en la lista.
En 2018, la huelga convocada por el Suntracs representó un impacto en la economía general de al menos $30 millones diarios por un mes.
Entre 2014 y 2019, la contracción del empleo asalariado estuvo directa o indirectamente relacionada con la caída de la construcción. Según estadísticas de la Contraloría, 62% de la disminución total de trabajadores asalariados privados ocurrió en este sector. Esto implica periodos complejos previos al Covid-19.
Además, su comportamiento no solo dependerá de las políticas internas que se apliquen para dinamizar la economía. También será relevante el alcance que generen las distorsiones ocasionadas por el virus en el comercio mundial y la cadena de suministro desde y hacia China, lo que puede alcanzar inventarios de acero para las obras.
