Tras un 2020 marcado por la paralización del sector durante buena parte del año por las restricciones impuestas para contener la pandemia, en 2021 se dieron los primeros pasos de la recuperación de la construcción, una actividad con un peso importante en el conjunto de la economía nacional.
No obstante, las cifras reflejan aún el largo camino que hay que recorrer para acercarse a los registros anteriores a la pandemia.
Uno de los indicadores sobre el desempeño de la industria es la evolución de la inversión declarada en los permisos de construcciones, adiciones y reparaciones aprobados en el sector privado.
En 2021, los permisos aprobados por los principales municipios del país sumaron $722.6 millones, una cifra que representa un aumento de 41.7% o $212.7 millones si se compara con los $509.9 millones aprobados en 2020.
El presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (Capac), Carlos Allen, dijo que “todo crecimiento es positivo”, recordando la situación por la que atravesó la industria en 2020, paralizada entre marzo y septiembre, periodo en el que las empresas tenían costos asociados al personal y al mantenimiento de las obras, pero no tenían ingresos.
A pesar de que en 2021 se ha producido un repunte, cuando se comparan las cifras con los resultados de los años anteriores a la pandemia, se observan todavía caídas importantes.
En 2019 se aprobaron permisos de construcción por un valor de $1,131 millones; es decir, el dato de 2021 refleja una caída de 36.1% respecto a 2019. Mayor es la distancia si se compara con los $1,313 millones de 2018 o con los $2,144 millones de 2017.
Los datos reflejan cómo ha ido disminuyendo la inversión privada en el sector de la construcción, tras un periodo anterior de fuerte crecimiento.
En 2021, la mayor parte de los permisos de construcción se concentraron en la provincia de Panamá, con $442.8 millones, un aumento de 38% respecto a 2020, pero igualmente por debajo de los años anteriores.
Por tipo de proyecto, para obras residenciales se aprobaron inversiones por $519 millones, un 83.5% más que el año anterior.
Este segmento, aunque también está por debajo de años previos a la crisis, está cerrando la brecha algo más rápido.
Allen destacó, por ejemplo, la afluencia de público que tuvo la última feria Capac Expo Hábitat, celebrada el pasado mes de noviembre.
El gremio señaló que durante el evento se cerraron transacciones hipotecarias por $145 millones, superando la expectativa inicial de $130 millones.
La industria espera que siga creciendo la demanda en el sector inmobiliario a medida que continúa la reactivación de la economía y la población recupera el poder adquisitivo.
El segmento que no termina de despegar es el de proyectos no residenciales. En concreto, en 2021 se aprobaron permisos de construcción por $203.2 millones, una cifra que es aún un 10.4% inferior a la registrada en 2020, el año de mayores restricciones por la pandemia.
Eso se puede explicar por la existencia de inventarios, especialmente en el segmento de oficinas y espacios comerciales. Allen dijo que las inversiones en los últimos años en obras no residenciales se están enfocando más a galeras y centros de distribución.
En el nicho de oficinas, el sector está a la expectativa por el impacto del teletrabajo, una tendencia acentuada con la pandemia, mientras que en cuanto a los locales comerciales la apuesta, dijo Allen, es que las empresas activas amplíen sus sucursales y que haya más emprendimiento.
El ejecutivo dijo que la ratificación de la calificación de grado de inversión por parte de Fitch Ratings es un factor favorable para atraer inversión, pero también apuntó a la necesidad de que haya una mayor desburocratización de trámites y procesos con el Gobierno, porque esto ayudará a dinamizar la economía.
Puso como ejemplo que un inversionista que llega con un proyecto de 50 o 100 debería tener una “alfombra roja” porque va a generar empleo, comprar materiales, generar consumo local y pagar impuestos.

