La muy conservadora Corte Suprema de Estados Unidos examinó un dosier medioambiental que puede complicar la lucha del gobierno de Joe Biden contra el calentamiento global, algo esencial para un futuro habitable, según un informe de la ONU.
La vista judicial se centró en la capacidad de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para regular las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales de carbón, que producen casi el 20% de la electricidad en Estados Unidos.
Es el caso más importante relacionado con el cambio climático en 15 años y la composición de la Corte ha cambiado radicalmente durante este tiempo, explicó Richard Lazarus, profesor de derecho ambiental en la Universidad de Harvard.
En 2007, la Corte Suprema decidió, por estrecha mayoría, que la EPA era competente para regular las emisiones de gases que provocan el calentamiento global, del mismo modo que una ley de los años 1960 le encargó limitar la contaminación del aire.
Pero durante su mandato, el expresidente republicano Donald Trump (2017-2021), un escéptico climático hostil a cualquier medida vinculante para la industria, hizo entrar a tres magistrados en la Corte, blindando así su mayoría conservadora, de seis sobre nueve.
Como es el tribunal más conservador en décadas, los representantes de la industria de los combustibles fósiles le piden que tome toda una serie de medidas extremas para limitar la autoridad de la EPA, detalló Robert Percival, profesor de derecho ambiental de la Universidad de Maryland.
Concretamente el caso se remonta a hace años. En 2015 el expresidente Barack Obama adoptó un plan para reducir las emisiones de CO2. Este Plan de Energía Limpia que debía aplicar la EPA, fue bloqueado antes de entrar en vigor.
En 2019 Trump publicó su propia regla para una energía limpia asequible, que limita el alcance de la EPA y no le permite remodelar toda la red.

