La oferta de alimentos básicos producidos por los agricultores familiares está en riesgo debido a la pandemia de la Covid-19.
Un sondeo realizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) revela que la mayoría de los agricultores familiares en América Latina y el Caribe, incluido Panamá, “trabaja en un marco de carencia de equipos de protección y protocolos sanitarios en plena pandemia de Covid-19, y enfrenta limitaciones para vender sus productos, un escenario que, con la baja de poder adquisitivo de los consumidores, afecta la producción y tendrá consecuencias sobre la oferta de alimentos básicos por parte del sector”.
Los agricultores encuestados manifestaron que los productos que podrían verse más afectados serían los granos y cereales, las hortalizas, seguidas de las frutas, raíces y tubérculos, y las carnes.
La mayoría de los consultados prevé que en los próximos seis meses se registre una reducción de la producción de tomates, cebollas, repollo y productos acuícolas.
El sondeo del IICA se desarrolló entre mayo y junio pasado a 118 referentes de la agricultura familiar en 29 países de la región, incluido Panamá.
“El sector agropecuario debe ser prioridad porque durante la pandemia ha potenciado su rol en el abastecimiento de alimentos”
Gerardo Escudero, representante de IICA en Panamá.
En el país, de los 246,000 productores ligados al sector agropecuario, el 80% pertenece a la agricultura familiar, una actividad que a diferencia de la agricultura comercial, se caracteriza en que las actividades productivas las realizan miembros de una misma familia, con el fin de garantizar sus alimentos y generar ingresos para sus hogares.
El trabajo del organismo internacional también verificó una creciente inquietud en el sector de la agricultura familiar respecto a las posibilidades de comercialización de alimentos en los mercados de proximidad por la reducción de la afluencia de consumidores por temor a ser contagiados.
Igualmente hace referencia a las limitaciones que tienen los productores para transportar y distribuir los alimentos debido a las estrictas restricciones de movilidad.
Mario León, gerente del Programa de Desarrollo Territorial y Agricultura Familiar de la Dirección de Cooperación Técnica del IICA, manifestó que la encuesta se trata de una radiografía muy precisa del sector de la agricultura familiar realizada en un contexto muy desafiante.
En este contexto, recalcó que este sector debe ser prioridad para los gobiernos porque es clave para el empleo agrícola, el abastecimiento de alimentos; la seguridad alimentaria y nutricional, y la mitigación del éxodo rural.
Manuel Otero, director General del IICA, indicó que es imprescindible fortalecer el desempeño de los agricultores familiares y de los circuitos cortos de comercialización de alimentos. “Es muy importante en este sentido asegurar la implementación de buenas prácticas de seguridad e higiene para estos agricultores y políticas que den al asociativismo y al cooperativismo un papel mucho más importante”.
Por su parte, Gerardo Escudero, representante de IICA en Panamá, manifestó que aunque la agricultura, en comparación con otros sectores no ha parado de producir alimentos, pero se perciben señales de que la falta de controles en las zonas productivas ponen en riesgo las cosechas y nuevas siembras.
Las autoridades agropecuarias locales han presentado una serie de iniciativas para impulsar al sector y a la agricultura familiar como el programa Panamá Agro Solidario, conformado por un paquete financiero de $150 millones que será coordinado por el Banco Nacional de Panamá (BNP), detalló Escudero.
Sin embargo, recomienda que en el país se fortalezcan los procesos preventivos y protocolos de bioseguridad para evitar los contagios en las zonas agrícolas, un desabastecimiento de alimentos e incremento en los precios.

