El índice de precios al consumidor (IPC) nacional urbano registró un aumento interanual de 0.5% entre diciembre de 2016 y el mismo mes del año pasado.
En el repunte de los precios influyeron el comportamiento de la educación (3.5%); salud (2.3%); bienes y servicios diversos (1.9%), transporte (1.7%); vivienda, agua, electricidad y gas (1.3%); recreación y cultura, (0.6%); restaurantes y hoteles (0.6%); mientras los muebles y artículos para el hogar subieron (0.2%).
El IPC está compuesto por un grupo de 12 artículos y servicios que tienen distintas ponderaciones en el resultado final, y que dentro de cada uno de ellos miden decenas de subíndices. Por ejemplo, en el renglón de salud, se cuantifican los precios de los medicamentos; los lentes; las consultas médicas; el servicio de odontología y servicios de hospitales, entre otros.
En el caso de la educación, los costos en la enseñanza premedia y media (5.4%) fueron las partidas que más se encarecieron en el último año, según el reporte oficial.

En el renglón de transporte, los indicadores que dispararon el alza fueron el combustible para automóvil y el aceite para motor (9.5%); y los repuestos y accesorios para automóvil (6.6%).
A la moderación de la tasa del IPC contribuyeron alimentos y bebidas no alcohólicas (-1.3%); comunicaciones (-0.8%); prendas de vestir y calzado (-0.7%); y bebidas alcohólicas y tabaco (-0.6%).
Especialistas aseguran que la desaceleración económica que atraviesa el país, con crecimiento del producto interno bruto (PIB) menor al registrado entre 2014 y 2015, impacta directamente en la capacidad de generar ingresos. Mientras tanto, la inflación avanza paulatinamente, elevando los costos de algunos bienes y servicios.
En términos acumulativos, el IPC cerró el año 2017 en 0.9%. Es decir, el costo de la vida en Panamá aumentó, pero a un ritmo inferior al año anterior, cuando el indicador finalizó en 1.5%.
