La economía china registró en 2021 un crecimiento de 8.1%, el más acelerado en una década, pero la pandemia de Covid-19 sigue lastrando la recuperación económica del gigante asiático.
El país ha superado el choque inicial de la pandemia, pero los brotes esporádicos del virus en varias ciudades siguen perturbando la actividad.
La política china de “cero Covid” ha permitido normalizar la vida dentro de su territorio, pero los estrictos controles fronterizos y los cierres focalizados para contener las infecciones locales han minado a la economía.
Una serie de brotes de Covid-19 golpearon la recuperación en el segundo semestre del año pasado, al reimponer medidas estrictas de contención.
Asimismo, áreas industriales claves se vieron afectadas por las medidas para contener las emisiones de carbono, problemas en la cadena de abastecimiento y el encarecimiento de la energía.
“La economía local enfrenta la triple presión de la contracción en la demanda, el choque en el abastecimiento y la baja en las expectativas“, admitió el lunes ante la prensa Ning Jizhe, un responsable de la Oficina Nacional de Estadística.
A pesar de este contexto, la expansión de 8.1% superó las expectativas. Se trata del ritmo más acelerado desde 2012.

