La crisis de Ucrania podría disparar más la inflación en Estados Unidos y complicar la tarea de la Reserva Federal, que tendrá que hilar muy fino para frenar la subida de precios sin lastrar la economía.
La inflación está en su punto más alto en 40 años y la invasión rusa de Ucrania “afectará a la economía estadounidense principalmente a través del aumento de los precios de la energía”, dijo Kathy Bostjancic, economista jefe de Oxford Economics.
Los efectos comenzaron a sentirse ya en las estaciones de servicio, más aún cuando llenar el tanque de gasolina ya era un 40% más caro en enero que un año antes, según el índice de inflación IPC. “La inflación es demasiado alta, debe reducirse”, dijo Christopher Waller, uno de los miembros de la Reserva Federal.
Para conseguirlo, la poderosa institución monetaria subirá sus tasas de interés, en principio en su próxima reunión del 15 y 16 de marzo.
La medida encarecerá el crédito, lo que desalienta una parte del consumo y, por ende, alivia la presión sobre los precios.
Pero con una economía global que aún se está recuperando de la crisis de la Covid-19, este movimiento resulta un delicado número de equilibrista. Y un aumento adicional de precios causado por la guerra en Europa podría hacer que el ejercicio sea aún más peligroso.
Desde marzo de 2020, las tasas de referencia del país han estado en el rango de 0 a 0.25%. ¿Las subirá la Fed al 0.25-0.50%? ¿O directamente al 0.50-0.75%, lo que sería un aumento inusualmente pronunciado?
“A pesar de la perspectiva de una mayor inflación, la invasión rusa ahora nos lleva a creer que (la Fed) optará por una subida más habitual de 25 puntos base en marzo”, anticipa Kathy Bostjancic.

