Tras la aprobación de la moción de vacancia promovida por el congreso en contra del presidente Martín Vizcarra, el presidente del Congreso Manuel Merino se convirtió en el tercer presidente de Perú en tan solo cuatro años, y ayer mismo presentó su dimisión irrevocable tras una jornada de protestas.
Este es el más reciente episodio de inestabilidad política que experimenta el país y con altas probabilidades de no ser el último.
El rechazo de un alto porcentaje de la población a la moción de “incapacidad moral permanente” se ha expresado en protestas callejeras que, para los analistas es la desaprobación a la desconexión que existe entre el Congreso y la población, más que un apoyo a la gestión de Vizcarra.
Aunado al convulso panorama político, la Covid-19 ha provocado afectaciones a la economía peruana: el producto interno bruto (PIB) decrecerá en 13.9%, situando el desempleo en 12.5%.
Estas cifras contrastan con los buenos resultados observados en los últimos 10 años, que habían hecho de la economía peruana una de las preferidas por los inversionistas: Crecimiento promedio anual de 4.5%, de las más dinámicos en la región, desempleo promedio de 6.8% y superávit fiscal.
Hasta el momento, el incremento de la incertidumbre política ha tenido un limitado impacto en los instrumentos peruanos.
El sol, su moneda, se cotizó al final de la jornada del viernes en 3.64 por dólar estadounidense, mientras que el viernes anterior la cotización se ubicó en 3.59, lo que refleja una pérdida de la moneda de 1.4%, niveles que son de los más altos en las últimas décadas.
Si bien es cierto la caída se ha estabilizado, la variación del sol en los últimos días es explicado por la incertidumbre que genera el no tener certeza de las políticas del nuevo gobierno.
En lo que se refiere al mercado accionario, el índice general de la Bolsa de Lima registró una variación negativa entre semana de 1.02% en términos de dólares. Cabe destacar que esta caída fue atenuada por la corrección del viernes, pues el día martes 10, el índice registró una caída de 7.4% una de las mayores sufridas durante el año.
Al cierre del viernes 13, el bono con vencimiento en 2030 registraba un rendimiento de 1.76%, con un diferencial de 88 puntos básicos con respecto al bono de referencia del Tesoro Norteamericano.
Una semana atrás, el diferencial era de 94 puntos. Aunque en términos de riesgo país, sigue siendo el de mejor percepción en la región, durante los días martes y miércoles el precio de estos bonos experimentó una reducción como resultado de olas de ventas.
Aunque estos impactos parecen focalizados, durante el fin de semana continuaron las protestas, que derivaron en la dimisión de Merino.
Para algunos analistas, existe cierta posibilidad de que la incertidumbre amplíe la afectación.
Estos acontecimientos son una lección de cómo una desconexión entre el legislativo y la población puede afectar aún a las economías más sanas.
El autor es financista

