Durante una gira para comprobar el estado real del proyecto de la Ciudad de la Salud, el director de la Caja del Seguro Social (CSS), Enrique Lau Cortés, volvió a repetir que la “caja no estaba en quiebra, y que había muchas formas de generar nuevos ingresos”.
El mensaje se ha vuelto recurrente desde que se mostraron cifras más sinceras respecto al subsistema de beneficio definido del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), cuyas reservas se han venido utilizando desde hace dos años para pagar las jubilaciones.
Este asunto confirma el sentido de urgencia que tiene Lau Cortés para ser más creativo y eficiente a la hora de generar nuevos ingresos, mientras se defina alguna reforma en el IVM.
Enrique Lau Cortés, director de la Caja del Seguro Social.
“Vamos a desarrollar los activos no productivos, pero sin que el activo salga de la CSS”.
Para lograrlo, la administración de la CSS asegura que reformulará el plan de inversión financiera para incrementar los beneficios que obtiene la entidad social.
Entre los cambios está aumentar el monto que anualmente destina la Caja para inversiones en instrumentos financieros.
Para 2020 se asignarán mil 698.7 millones de dólares, lo que significará un incremento de 423.3 millones de dólares en comparación con los fondos invertidos en 2018 y 2019, respectivamente.
La ley 51 de 2005 establece que los fondos de la CSS pueden invertirse sin límite de capital en valores del Estado, así como en entidades financieras estatales.
También pueden utilizarse para la compra de instrumentos bursátiles que tengan una calificación de grado de inversión.
Según los estados financieros de 2018, la Caja tenía inversiones en depósitos a plazo fijo por un monto de 3 mil 104 millones de dólares, mientras que las inversiones en valores bursátiles a corto plazo sumaban otros mil 368 millones de dólares.
En el portafolio de inversiones en valores a largo plazo el monto era de 3 mil 396 millones de dólares, siendo los bonos del tesoro panameño la principal inversión con mil 563 millones.

En total, la entidad social que atiende a 1.2 millones de cotizantes tiene poco menos de 9 mil millones de dólares en inversiones como valores del Estado, depósitos en bancos estatales y banca privada.
Adicional, hay bienes disponible para la venta por un valor de 457 millones de dólares que actualmente no dejan réditos a la institución, pero sí abultan los gastos al tener que destinarse fondos para su mantenimiento.
El director general de la CSS ha señalado que un equipo está definiendo el esquema que se utilizará para aprovechar estos bienes, que incluyen 200 millones de dólares en tierras ubicadas en la Calzada de Amador.
Lau Cortés indicó que estos activos no se venderán, sino que se buscarán socios que inviertan en el desarrollo de proyectos.
“La Caja no está en quiebra, y hay muchas formas de incrementar los ingresos y estamos trabajando en ese sentido”, reiteró el director de la entidad social que señala que el seguro está sólido y que el único programa que presenta números rojos es el subsistema de beneficio definido del IVM, cuyas reservas se agotarían en el año 2023 de no tomarse correctivos en el corto plazo.
Según la ejecución presupuestaria de la entidad, hasta el 31 de diciembre de 2019 los ingresos de la CSS cayeron 51.3 millones de dólares hasta los 4 mil 839 millones de dólares.
La disminución se registró en los renglones de reingresos de capital, la comisión de la administración de Fondos de los Fideicomisos y en el reembolso del costo de la planilla de Fondo Complementario.
Adicional a esta disminución, la Caja arrastra una morosidad en libros de 283 millones de dólares, aunque se estima que un porcentaje de la morosidad corresponde a empresas que ya no están operativas. Esto significa que habría que hacer una depuración efectiva de la data para saber el monto real que se adeuda en concepto de cuota obrero-patronal.
Exclusión del control previo
Además de aumentar el monto del plan de inversión, la Caja apostará a nuevas inversiones como son los instrumentos financieros que emita la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa).
Aunque en mayo de 2019 la CSS adquirió bonos de Etesa por 20.6 millones de dólares, con un rendimiento de 3.85%, en diciembre 2019 la Caja solicitó a la Contraloría General de la República que excluyera del control previo las inversiones que en el futuro haga la entidad en emisiones realizadas por Etesa, tal como ocurre desde 2017 con los bonos que coloque el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
Hasta enero de 2020, la Caja había comprado bonos de Tocumen por un valor de 80.4 millones de dólares con un rendimiento de 5.64%.
Francisco Bustamante, subdirector de la CSS, explicó que al ser Etesa un emisor estatal elegible según el marco legal de inversión de la institución, se solicitó a la Contraloría excluir futuras transacciones vinculadas a la empresa de transmisión del control previo.
Banco de segundo piso
Otra de las cartas que jugará la administración de la CSS es incursionar en la banca de segundo piso.
Es decir, que el seguro firmará acuerdos con bancos que operan en la plaza local, para que ofrezca financiamiento, pero utilizando los fondos de la entidad.
De acuerdo con Bustamante, los intermediarios financieros a su riesgo prestaran los dineros de la institución a sectores productivos específicos, ofreciendo un retorno a cambio de los fondos.
“De esta forma la CSS no asume riesgo de primer piso, es decir, que el riesgo directo de prestar individualmente a los agentes económicos que requieren financiamiento”, explicó Bustamante.
Y es que experiencia como prestamista no ha sido favorable para el seguro. Sin dar detalles, Lau Cortés, comentó que el centro de préstamo que tiene una cartera de de 100 millones de dólares tiene pérdidas operativas.
El plan para los próximos dos años es incrementar el monto del centro de préstamo a 500 millones de dólares para operaciones de primer y segundo piso.
La estrategia de la administración del seguro es ir saneando las finanzas de la entidad, acompañado con un programa de reducción de gastos.
La idea es contar con un mejor panorama en los próximos 18 meses cuando se espera tener los estados financieros auditados, lo que permitirá hacer las respectivas corridas para trazar la hoja de ruta que deberá seguir la institución.
