Aumentar los rendimientos por hectáreas, reducir los costos de producción y lograr una comercialización eficiente del cultivo de arroz solo depende de un golpe de timón en el que se apuesta por la agricultura de precisión.
Bajo este esquema, en cinco años Panamá podría recuperar el 80% de su producción agrícola y cubrir las necesidades de sus habitantes, manifestó Gerardo Escudero, director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en Panamá, quien realizó un estudio diagnóstico de las principales actividades agropecuarias del país, entre ellas el cultivo de arroz.
En conjunto con especialistas del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) y del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), el IICA elaboró 12 módulos para mejorar el cultivo de arroz a través de 17 escuelas de campo.
El programa que se desarrolla en asocio con la Unión Europea pretende beneficiar a más de 1,000 productores de arroz en el país.
Según Escudero, este programa tiene como objetivo hacer un mejor uso de los recursos naturales (suelo y agua) para reducir la emisión de gases de efecto invernadero a través de la transferencia de conocimientos con metodología práctica y eficaz.
“Las escuelas de campo se crearon para empoderar a los agricultores, enseñarlos a planificar la siembra y a reducir los costos”.
Gerardo Escudero, director del IICA en Panamá.
Esta semana iniciaron las capacitaciones virtuales a los técnicos del MIDA, quienes serán los encargados de transferir esos conocimiento a los productores en el campo.
Las escuelas de campo para el cultivo de arroz se desarrollarán en las principales zonas agrícolas del país (Chiriquí, Veraguas, Coclé, Los Santos, Panamá Este y Darién) durante un año y medio. “Una vez culmine la capacitación de los técnicos, el conocimiento se llevará al surco con las escuelas de campo para acompañar a los productores de arroz durante el actual ciclo agrícola”, detalló Escudero.
Las escuelas de campo se crearon para empoderar a los agricultores, enseñándoles a planificar y gestionar problemas productivos, ambientales y de organización. Siendo ellos los protagonistas de su propio desarrollo, pero esta transformación requiere de ajustes en la manera de hacer las cosas de técnico y productores. Es necesario racionalizar el uso de insumos, reducir los costos de producción y el uso excesivo de agroquímicos, detalla el representante del IICA en Panamá.
“En estas jornadas de capacitación se trata de unir conocimientos. No es una enseñanza-aprendizaje del profesor al alumno, sino de compartir conocimientos y que esta llegue al surco del productor”, dijo Escudero.
El cronograma de trabajo de las escuelas de campo incluye módulos de planificación de la siembra, elaboración de un plan de contingencia frente al ataque de plagas y enfermedades, y otro sobre la reducción del uso de agroquímicos.
También se abordará las ventajas del uso de tecnología como el sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) para la nivelación de los suelos, sistemas de riegos computarizados para un uso eficiente del agua y drones que permitan sobrevolar las áreas de cultivo.
La autosuficiencia solo se logrará con competitividad bajo un modelo de precisión, usando toda la tecnología y ya Panamá tiene ejemplos claros, asegura Escudero.
Por su parte, Augusto Valderrama, ministro de Desarrollo Agropecuario, reconoce que es el momento de hacer cambios fundamentales para lograr “incrementar la producción agropecuaria de una forma ágil y eficiente”.
No tenemos otro camino que impulsar el desarrollo de la agricultura familiar y esto es posible de la mano de la tecnología como la producción en ambiente controlado, uso de drones, sistemas de riego y análisis de suelo comentó durante la inauguración de las capacitaciones virtuales sobre el cultivo de arroz a los técnicos del MIDA.
También indicó que con la ayuda del IICA la meta es aumentar los rendimientos por hectáreas en el cultivo de arroz de 108 quintales por hectárea a 150 quintales por hectárea. Mientras que en las tierras cultivadas bajo riego las proyecciones son superar los 200 quintales por hectárea y lograr dos cosechas por año.
“Necesitamos que nuestras instituciones cuenten con el recurso humano capacitado porque esta pandemia de la Covid- 19 demanda un cambio en los métodos de producir alimento para garantizar la seguridad alimentaria de nuestros habitantes”.
En el país 1,200 productores programan cultivar 72, 416 hectáreas de arroz durante el ciclo agrícola 2020-2021. Hasta el momento 497 productores registran la siembra de 24,589 hectáreas de arroz.
Del total sembrado, el 92% corresponde a secano (22,559 hectáreas ) y un 8% bajo sistema de riego (2,030 hectáreas).
