Desde el año 1998, cuando entregué mi primer informe sobre fusiones y adquisiciones (F&A), este tema ha sido parte de mi proceso de investigación y actividad profesional. En aquella época revisaba un ejemplo que particularmente me llamó la atención.
El año 1995 las empresas farmacéuticas Upjohn, de Kalamazoo, Michigan, en Estados Unidos, y Pharmacia AB, de Suecia, anunciaron un acuerdo de fusión, que en su momento creó una de las 10 mayores compañías del sector en el mundo.
Esta fusión tenía el componente crítico de integrar dos culturas corporativas sustancialmente distintas y los problemas empezaron al poco tiempo del anuncio.
Tal como lo citó en su momento el Wall Street Journal, todo el mundo sabe que los suecos salen de vacaciones en julio, prácticamente en masa, y que los italianos hacen lo mismo en agosto. Es decir, lo sabe todo el mundo en Europa, pero no en Kalamazoo.
El año 1997 los ejecutivos de Estados Unidos programaron reuniones a lo largo del verano y tuvieron que cancelar algunas porque sus colegas estaban en la playa. Los suecos se molestaron cuando los estadounidenses les pidieron escribir detallados informes mensuales; los estadounidenses comenzaron a refunfuñar cuando los europeos se opusieron a la política de Upjohn de someter a sus empleados a pruebas para detectar el consumo de drogas y alcohol; y los italianos condenaron la versión sobre una supuesta toma de poder por parte de los ejecutivos de Estados Unidos. Estos fueron los efectos secundarios de una fusión en la cual la cultura corporativa no fue considerada como un tema crítico de gestión.
El experto en F&A Max Habeck sostiene que superar las diferencias culturales, es con mucho la cuestión más problemática para conseguir que las F&A funcionen bien. De repente, se toma a personas de culturas muy distintas, se les agrupa, y se espera que resuelvan complejos asuntos de estrategia y prácticas de trabajo. La situación puede agravarse si existe incertidumbre sobre quién va a conseguir determinado puesto y sobre cómo se van a obtener exactamente las sinergias de reducción de costos.
La mayoría de los estudios en la materia sostienen que la diferencia en la cultura organizacional hace que los acuerdos de F&A se conviertan en una proposición muy riesgosa, 87% de las organizaciones indican que la integración cultural es crítica para el éxito del negocio y un alto porcentaje de estas no tienen una metodología para evaluar e integrar la cultura en estos acuerdos.
Pero por qué hoy es importante. El año 2021 fue un periodo récord en F&A. Las empresas anunciaron más de $5 millones de millones en acuerdos, superando casi en $1 millón de millones el récord anual anterior establecido en 2007.
El año 2022, parece iniciar con el mismo ímpetu y el ajuste financiero debe contemplar el ajuste organizacional, cultural y ahora ESG (compromiso social, ambiental y de buen gobierno), si se busca crear y proteger valor tras los acuerdos. De este tema ampliaré en la próxima entrega.
El autor es consultor en comunicación estratégica


