Por fin, la tan anticipada crisis por el brexit en el Reino Unido puede estar al llegar. Con el inicio de las negociaciones para una salida de la Unión Europea previsto para principios del próximo año, las idas y venidas políticas que han golpeado la libra esterlina este año podrían continuar a lo largo de 2017.
Ian McCafferty, miembro del Banco de Inglaterra, anticipa “una desaceleración a cámara lenta”, ya que los consumidores se enfrentarán a un aumento de la inflación, las compañías importadoras tendrán que lidiar con unos costes más altos y las empresas mostrarán una mayor reticencia a las inversiones.
Y si bien hasta el momento las profecías fatalistas han resultado ser incorrectas, un informe del Banco de Inglaterra publicado el miércoles muestra que las empresas exhiben una mayor cautela con la acumulación de efectivo. Esto se debe en parte a que los hogares y las empresas continúan a ciegas respecto a las futuras relaciones del país con la Unión Europea. Pronosticar es difícil en los mejores momentos, y estos no son los mejores momentos, señaló Rob Wood, execonomista del Banco de Inglaterra, que ahora trabaja para Bank of America-Merrill Lynch. En última instancia, las previsiones económicas para el próximo año y los años subsiguientes dependerán significativamente de las elecciones que hagan los políticos.
