Hoy 5 de mayo de 2019, Panamá nuevamente ejerce la democracia. Esa democracia que de niño escuchaba y veía como los adultos en aquellos años a finales de los años ochenta clamaban y pedían. Hoy la podemos conocer y disfrutar, no se me ocurre algún día perderla.
Sin embargo, la democracia se practica con responsabilidad y respeto. Responsabilidad primero en acudir a votar. Mientras que el respeto inicia por nosotros mismos y hacia la patria, de elegir a conciencia sin clientelismo político y teniendo pleno conocimiento que el voto depositado durará y será consecuentemente el gobierno que tendremos por los próximos cinco años.
El próximo gobierno que hoy se elige, deberá realizar ajustes importantes en las finanzas públicas, así como dinamizar la administración tributaria. Su cuarto y quinto bate deberán ser un director General de Ingresos y un director General de la Autoridad Nacional de Aduanas, que mantengan el norte preciso de lo que se quiere lograr en materia de recaudación. Considerando, en mi humilde criterio, primero organizar el talento humano, tecnológico y normativo, ofreciendo además mayor preponderancia a cada funcionario que labora en estas valiosas instituciones de recaudación.
Sin la recaudación tributaria justa y apropiada, el Estado tendrá poca maniobrabilidad de ejecución, pues, ¿de dónde saldrán los recursos? Aquellas metas planteadas en campaña deben tener una sostenibilidad financiera, de lo contrario se quedaron solamente en papel. Uno de los elementos para lograr esto es teniendo al mejor, motivado y capacitado recurso humano.
A los ciudadanos, como ya dijéramos en otros escritos, nos corresponde la indefectible tarea de empoderarnos del Estado a través de los tributos. Debemos ser vigilantes permanentes de la ejecución presupuestaria, de su gasto e inversión y sobre todo, permanentes denunciantes de la podredumbre de la corrupción. ¿Cómo hacerlo? Investigue, estudie e indague a sus autoridades, inmiscúyase en las consultas ciudadanas y siempre mantenga en mente que parte del dinero gastado o invertido por el gobierno, usted lo aportó con los tributos que paga.
Ya lo decía Cicerón
Año 55 a. C. “El presupuesto debe equilibrarse, el tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada y la ayuda a otros países debe eliminarse, para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”. Agrego, esto solo se logra con una educación de calidad.
El autor es abogado especializado en materia tributaria