La reunión de la plenaria del diálogo de la Caja de Seguro Social (CSS) convocada ayer, ante la crisis que generó la salida de los trabajadores sindicalizados, desentrañó las debilidades que enfrenta la discusión económica más importante del país.
La mesa del diálogo, en la que se pretenden obtener propuestas para reformar el sistema de pensiones y reestructurar los servicios que administra la CSS, se instaló en el mes de febrero y todavía no se han siquiera homologado todos los conceptos que son la base fundamental en cualquier cambio que se plantee en el futuro inmediato.
Tampoco se ha incorporado en el diálogo la participación permanente de actuarios y técnicos independientes a la administración de la CSS para que ayuden a los representantes de los diversos gremios a entender cómo funcionan los sistemas de pensiones, la combinación entre los diferentes esquemas y las dudas que surjan ante corridas que se presenten cuando finalmente se discutan propuestas para reformar el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Este reclamo fue reiterado ayer por varios de los 19 representantes sentados en la plenaria del diálogo, que inició con 22 agrupaciones, pero que ha quedado debilitado por la falta de consenso en la metodología y ante las exigencias de algunos grupos, como el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato).
Virginia León, representante de la Coordinadora Nacional de Gremios de Profesionales y Técnicos de la Salud (Conagreprotsa), advirtió que hay temas vinculados con el funcionamiento del diálogo que deben ser corregidos.
“Una de las deudas es el acompañamiento técnico de los expertos en seguridad social y pensiones que debieron estar desde el primer día. No se pueden proponer reformas al sistema de pensiones si no están los expertos”, sentenció.

La mayor expectativa de la plenaria de ayer era si seguiría de pie el diálogo convocado por la CSS. Con mayoría absoluta, los 19 representantes sentados en el diálogo decidieron continuar, pero la próxima semana volverán a retomar los reclamos hechos ayer y que, de alguna manera, guardan relación con algunas de las peticiones que hizo Conato.
En respuesta a los comentarios de León, el subdirector de la CSS, Francisco Bustamante, precisó que ya habían invitado de forma verbal y escrita a los expertos de la Organización Mundial de Trabajo (OIT).
De forma preliminar, el organismo comunicó que participaban en convocatorias de índole tripartita, es decir, en diálogos compuestos por trabajadores, empresarios y Gobierno.
Sin embargo, la invitación fue reiterada, y el Gobierno continúa a la espera de una respuesta definitiva. La invitación fue hecha desde mediados del mes de abril.
León precisó que, en caso de no encontrar una respuesta satisfactoria por parte de la OIT, existe el Organismo Iberoamericano de Seguridad Social y otras agrupaciones especializadas en los sistemas de pensiones que estarían dispuestas a ayudar a Panamá en su proceso.
Conato, representada por Eduardo Gil y Guillermo Puga, se mantuvo en su posición de no regresar a la mesa, justificando que su retiro fue una decisión tomada por los delegados de su consejo nacional, amparado sobre elementos que no habían variado a través del tiempo.
Conato había solicitado reemplazar al facilitador, Joaquín Villar García, al ser una persona escogida por la CSS y no por los gremios invitados a desarrollar las propuestas, lo cual genera “desconfianza” en el proceso.
El grupo sindical también pidió que los representantes de los partidos políticos cumplieran con rol observatorio y no decisorio; y que solo tuvieran voz y voto los actores que ya tienen representación en la junta directiva de la CSS, es decir, trabajadores, gremios de salud, jubilados, gobierno y empresarios.
El punto más relevante dentro de las peticiones de Conato fue condicionar la conversación y volver al sistema solidario como único componente en el sistema de pensiones, cuando la plenaria no es la instancia que discute este tema, pues las propuestas son abordadas en las mesas temáticas de trabajo.
En adición, solicitaron la intermediación de la OIT, algo que parece estar en proceso, pero que aún no se define.
“Con mucho dolor, nos retiramos”, reiteró Puga, ante el resto de los representantes de diversos sectores del país que participaron de la mesa ayer.
Gil, por su lado, aseguró que en la actual mesa no existen las garantías de un “balance real”. “Existe una aplanadora... La diversidad [que hay en el diálogo] esconde intereses: hay quienes se ponen un sombrero y pertenecen a otro sector”, añadió. “No estamos abandonando la Caja de Seguro Social. Desde el 26 de junio las bases se están preparando para defender la Caja”, comentó Gil.
Además de la salida de Conato, el Partido Panameñista reiteró su retiro “temporal” de la mesa, mientras que la representación de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi) no ha estado presente en el diálogo.

