La decisión del presidente de Perú, Pedro Castillo, de nombrar a un execonomista del Banco Mundial como ministro de Economía y Finanzas podría aliviar los problemas en uno de los mercados con peor desempeño del mundo, pero aún quedan desafíos por delante.
Pedro Francke prestó juramento el viernes por la noche tras una demora que puso nerviosos a los inversionistas. Para entonces, el sol ya había caído a un mínimo histórico y el rendimiento de los bonos de referencia del país con vencimiento en 2031 se había disparado a un máximo de siete semanas.
“El nombramiento de Pedro Francke es positivo”, dijo en una entrevista el domingo David Tuesta, quien se desempeñó como ministro de Economía en 2018.
“Los inversionistas necesitan confirmar que la postura económica del Gobierno es promercado observando sus decisiones económicas. Hasta que los mercados vean eso, se espera que la presión financiera continúe y que observemos más problemas en los indicadores financieros a corto plazo”.
Francke asesoró a Castillo sobre política económica durante la campaña y se comprometió a mantener en gran medida las políticas macroeconómicas del país al tiempo que se enfoca más en problemas sociales.
El nuevo ministro tendrá la tarea de intentar mantener la confianza de los inversionistas en medio de las dudas sobre la dirección de política monetaria de Castillo y su partido marxista Perú Libre mientras intenta revivir una economía golpeada por una recesión y la peor tasa de mortalidad del mundo por covid-19.
El mercado de valores de Perú es el de peor desempeño del mundo en lo que va del año, y la caída del sol fue mayor que la de cualquier otra moneda el mes pasado, según datos compilados por Bloomberg. Los inversionistas esperan que el nombramiento de Francke revierta esa tendencia.
“Esto calmará los mercados temporalmente, pero no durará mucho”, dijo el domingo en una entrevista Alfredo Thorne, ministro de Economía de Perú entre 2016 y 2017.
Castillo, exmaestro de escuela y líder sindical afiliado a un partido marxista, salió este año de una relativa oscuridad para ganar la presidencia luego de consolidar el apoyo de la izquierda peruana.

