La distribuidora eléctrica más grande de Argentina, Edenor, obtuvo la aprobación de sus acreedores para eliminar una cláusula clave en sus bonos, lo cual permite a la empresa de servicios públicos evitar pagar sus bonos anticipadamente tras un cambio en los propietarios de la empresa.
Los tenedores de bonos de Edenor votaron a favor de aceptar la oferta de la compañía de renunciar a la cláusula a cambio de un pago en efectivo, según un comunicado de la compañía.
Los acreedores participantes recibirán un pago único de $20 por cada $1,000 de notas que posean, y el acuerdo de exención se aplicará a todos los tenedores de los bonos, incluso a aquellos que no dieron su consentimiento sobre la propuesta, según el comunicado.
Edenor, conocida formalmente como Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte SA, buscaba eliminar una cláusula relacionada al cambio de control de la empresa, que le habría requerido reembolsar sus $98 millones de bonos extranjeros aproximadamente un año antes de su vencimiento en octubre de 2022.
La oferta tuvo éxito a pesar de que un grupo de bonistas criticó severamente la propuesta antes de su fecha límite.
La empresa argentina de petróleo y gas Pampa Energía vendió su tenencia controladora de la empresa en diciembre, lo que desencadenó la cláusula de cambio de control que permite a los tenedores de bonos exigir el reembolso.
Entre los nuevos propietarios se incluye Daniel Eduardo Vila y José Luis Manzano, de Integra Capital, quienes son copropietarios de Grupo América, una de las empresas de medios más grandes de Argentina.
Edenor vende electricidad a 9 millones de personas en el área de Buenos Aires, y al intentar eliminar una cláusula de cambio de control que le exige pagar de forma anticipada sus $98 millones en bonos en el exterior, se puso de relieve los riesgos que enfrentan los inversionistas en un país que ha caído en default tres veces en los últimos 20 años y que, más recientemente, restringió el acceso de algunas empresas a los dólares que necesitan para realizar pagos de deuda.
El año pasado, los bonos corporativos de Argentina estuvieron entre los de peor desempeño del mundo.

