Los turistas a bordo del crucero Zaandam encarnan la tragedia de estar fuera de su país de origen y en un barco en plena crisis y expansión del coronavirus. Los países a los que llegan no les permiten desembarcar y el drama humano sigue recorriendo millas naúticas.
Panamá fue otro de los países que no los aceptó. Se tendrían que asumir los riesgos ante posibles contagios, además de los gastos y logística que conllevaría mantener la cuarentena del Zaandam, propiedad de la naviera Holland America, en caso de permitir que la embarcación atraque en alguno de los puertos panameños.
Medidas de restricción
La naviera Pullmantur suspendió hasta el 2 de mayo todas las salidas de su crucero Monarch desde el puerto de Colón 2000. En los últimos años, la empresa ha mantenido un barco los 12 meses del año zarpando desde la provincia de Colón.
Ayer, se confirmó que cuatro adultos mayores fallecieron en la embarcación, que zarpó el 6 de marzo de Buenos Aires, Argentina, y que terminó en la bahía de Panamá luego de que Perú y Chile no permitieran el desembarco de los pasajeros ante el temor de que a bordo hubiera casos de coronvairus (Covid-19), como finalmente se confirmó una vez el equipo médico realizó las pruebas de diagnóstico.
Bajo la supervisión de funcionarios de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), ayer se realizó la transferencia de insumos médicos y de personal de salud, que había llegado en otro crucero de Holland America, (el M/S Rotterdam), anclado a 8 millas náutica de la costa panameña, en las afueras de isla Taboga.
El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Ricaurte Vásquez, informó –previo a esta operación– que el Ministerio de Salud dio la orden de que la embarcación, que navega con mil 243 pasajeros y 586 tripulantes, no puede transitar por la vía acuática.
El gobierno panameño negó al buque el tránsito por el Canal por razones de “salubridad”.
En un comunicado, la naviera informó que 138 personas han mostrado síntomas de gripe, de las cuales 53 son pasajeros y el resto personal de la embarcación.
“Una vez a bordo del Rotterdam, todos los invitados continuarán en sus camarotes hasta el desembarco. Cualquier invitado que esté actualmente enfermo o aislado como contacto cercano, y toda la tripulación permanecerá en Zaandam”, informó la compañía.
Vásquez comentó que una opción para brindar apoyo a los pasajeros sería que Panamá permitiera la llegada de un avión con personal médico de la naviera para que aborde el crucero y apoye durante los días de navegación que tendría el buque antes de llegar a un puerto en San Diego, California.
Si la ACP hubiese autorizado el tránsito, el crucero se habría dirigido al puerto de Fort Lauderdale, Florida, donde esperaba llegar el 30 de marzo.
El Covid-19 provocó que 35 cruceros cancelaran su tránsito por el Canal, lo que obligó a la ACP a dar por terminada su temporada de cruceros con 209 tránsitos, de los 258 que se estimaban para el periodo que se inició en octubre pasado y terminaba en abril próximo.
La rápida propagación de la enfermedad frenó la temporada de crucero a nivel mundial, provocando que miles de pasajeros quedarán atrapados en las embarcaciones luego que Estados Unidos, Japón y Brasil, entre otros, establecieran periodos de cuarentena de dos semanas a los buques.
