El economista y profesor universitario, Miguel Magallón, reconoció ayer como positivo que Panamá haya alcanzado la perspectiva estable en el grado de inversión, pero dijo que el Gobierno también tiene que hacer su parte para mejorar esta calificación “porque actualmente estamos en la rayita”.
Durante un encuentro empresarial virtual sobre las perspectivas económicas 2022, organizado por la Asociación de Empresas del Área Panamá Pacífico (Adedapp), Magallón destacó la importancia de reducir el gasto de operaciones en el presupuesto estatal, especialmente en la planilla.
“Siguen aumentado los salarios de cierta gente, siguen aumentado las botellas y lamentablemente hasta que no arreglemos esa parte no nos van a volver a subir de grado de inversión”, advierte Magallón.
A finales de enero, Fitch Ratings afirmó la calificación de riesgo de Panamá en BBB-, y revisó la perspectiva de negativa a estable, con lo cual el país mantiene el grado de inversión incluyendo las notas dadas por Moody’s y Standard & Poor’s.
Igualmente, comentó Magallón que el país no se puede seguir endeudando a un ritmo de $4 mil millones por año, deuda que ya alcanza los $43 mil millones que corresponde a un 60% del producto interno bruto (PIB). Considera que Panamá puede bajar esa relación del porcentaje de la deuda con el PIB pero se necesita que se mejore el comportamiento de las inversiones.
Se requiere que en promedio la inversión extranjera directa sea de aproximadamente el 10% del PIB, es decir, un promedio de aproximadamente $7 mil millones para traer dinero y empleos para la economía.
Los sectores donde se deben dar esas inversiones son particularmente turismo, que podría ser en la costa del Atlántico y Bocas del Toro. El otro sector de inversiones es el de sedes de empresas multinacionales y de manufactura (EMMA).
En sus estimaciones, Magallón proyecta que el PIB de Panamá para 2022 rondaría el 10%, una estimación más optimista que el 8.2% anunciado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), entre otros organismos.
Panamá sigue como sitio atractivo para las inversiones, además de tener buena posición geográfica, circulación del dólar y otros factores positivos.
“El futuro de 2022 yo lo veo bastante bien pero hay problemas estructurales que hay que arreglar pero pese a ello Panamá va a seguir creciendo”, subraya.
El optimismo lo fundamenta en que ya el país ha pasado por crisis políticas y económica más difíciles como la de la invasión cuando hubo un decrecimiento consecutivo del 8% en 1988 y 8% en 1989.
En 2020, el PIB de Panamá bajó a -17.9%, pero se espera que repunte al 9.9% en 2021. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, para 2022, el porcentaje de crecimiento de la economía no sería menor al 5%.

