El subsistema mixto de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) reportó reservas por $3,862 millones, lo que significa que creció en $526.4 millones o 16% en 2020.
Estos fondos pertenecen a las personas afiliadas a la Caja de Seguro Social (CSS) que al 1 de enero de 2006 tenían 35 años de edad o menos y que optaron expresamente por participar en este programa. Además, de todos los nuevos trabajadores que ingresaron al sistema a partir del año 2008.
El programa mixto está compuesto por un componente que se denomina beneficio definido y por un ahorro personal, que de acuerdo con las reformas de la CSS asumidas en 2005, garantizaba el pago de la jubilación a las futuras generaciones, teniendo el precedente que el sistema exclusivamente de beneficio definido de IVM había colapsado.
Indicadores relevantes
795,000
cantidad de asegurados activos proyectados en el subsistema mixto en siete años.
18,390
cálculo de pensiones vigentes que habría el sistema mixto en 2029.
$1,000
salario promedio de hombres y mujeres que cotizan en el sistema mixto.
$12,265
millones en reservas contables proyectadas en subsistema mixto en el año 2029.
En este momento hay unos 500 mil cotizantes que hacen parte del subsistema mixto. Pero a sus fondos se les intenta dar uso, sin siquiera haberles consultado.
Mientras esos fondos siguen creciendo para hacerle frente a las jubilaciones de los cotizantes más jóvenes en el sistema, el anteproyecto de ley 160 está proponiendo la eliminación de artículos que permiten la gestión de las cuentas individuales, y a cambio propone que los aportes se vayan al quebrado subsistema exclusivamente de beneficio definido de IVM.
La utilización de estas reservas para pagarle a los actuales jubilados básicamente plantea una “expropiación de los fondos de los ahorristas”, dijo Pablo Gutiérrez, financista especializado en gestión de riesgos y seguros.
El anteproyecto fue presentado en la Asamblea Nacional por el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) para reformar la ley orgánica de la CSS.
Lo que busca “es muy peligroso; es regresar a un sistema colapsado”, dijo Gutiérrez.
El anteproyecto establece eliminar el artículo 157, el cual estructura las reservas del subsistema mixto, para resolver momentáneamente el problema del sistema exclusivo de beneficio definido, cuyas reservas se han ido consumiendo ante la falta de ingresos y la llegada de más jubilados.
Sin embargo, la aparente solución estaría creando un agujero mayor, considerando que los ahorros de los cotizantes más jóvenes se usarían para pagarle a los actuales jubilados, sin que los integrantes del subsistema mixto tengan a qué recurrir cuando lleguen a la edad de retiro.

Esta no es una idea nueva. De hecho fue la primera salida que analizó la administración de la CSS, cuando se dieron cuenta de que las reservas del subsistema de beneficio definido estaban más cerca de su total extinción. Se acaban en dos años.
La junta directiva de la CSS solicitó hace más de un año un análisis de la consolidación de los subsistemas del IVM. En las corridas realizadas, la Junta Técnica Actuarial materializó el desastre que pasaría si se consolidara el aún saludable sistema mixto de pensiones con el quebrado subsistema exclusivo de beneficio definido.
Los actuarios hicieron las corridas de lo que equivaldría a eliminar todo lo relacionado con la creación del sistema mixto, lo cual daría como resultado un desequilibrio mayor al existente, ya que cuadruplicaría el déficit máximo por año de unos $3,000 millones, a un déficit máximo por año de entre $12,000 millones y $13,000 millones.
La estructura del subsistema exclusivamente de beneficio definido se basa en que la generación que aún trabaja y cotiza, y que forma parte del esquema, paga gran parte de las pensiones de los que ya están en edad de retiro.
Pero los cambios demográficos han hecho insostenible tal estructura. La esperanza de vida ha aumentado significativamente y por otro lado la renovación generacional se ha reducido. Esto significa que hay una población adulta que vive por más tiempo y se registran menos nacimientos que a lo largo del tiempo soporten el esquema.
Se suponía que la discusión sobre lo que le conviene al país y a los trabajadores sería un debate que se generaría en el diálogo por la CSS, convocado en febrero de 2020 y desde donde saldrían las reformas que serían enviadas al Ejecutivo para luego proponer los cambios en la Asamblea Nacional.
Pero el proceso de discusión ha sido lento, conflictivo y pobre en debate técnico, al punto que tardíamente se recurrió a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para que hiciera un diagnóstico sobre la situación del IVM.
Conato, que decidió no participar del diálogo, intenta sacar ventaja e irse directo a la Asamblea Nacional y plantar un anteproyecto que fue admitido por la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social.
Sin embargo, Gutiérrez expresa preocupación por lo que se persigue a nivel legislativo. “Cualquier intento de mezclar o fusionar los sistemas para eliminar el mixto es un robo y un atentado contra el estado de derecho y la seguridad jurídica del país”, expresó.

