Hace un año el turismo panameño quedó sumergido en un abismo producto del coronavirus (Covid-19). Enero y febrero de 2020 habían dejado un buen sabor de boca, y las proyecciones eran positivas, pero de repente todo cambió. Fueron meses de encierro y 13 meses después, aunque no hay cuarentena, todavía el sector no ve la luz al final del túnel.
La razón: El Ministerio de Salud (Minsa) tiene la última palabra sobre el futuro de muchos sectores económicos, incluyendo la actividad turística. Hay que ser sinceros, el Minsa oye pero no escucha. Hoy tendríamos que estar hablando de promoción y planes para levantar el sector, pero en cambio continuamos sumergidos en discusiones sobre la capacidad en la que pueden operar los hoteles, los congresos y convenciones continúan suspendidos a pesar que ya esta industria cuenta con protocolos aprobados por las autoridades de salud.
Gremios como la Cámara de Turismo de Panamá, asociaciones de hoteles y restaurantes se mantienen activas para lograr impulsar la recuperación del sector, pero la tarea no es fácil.
Entendemos que la misión principal es salvar vidas, pero es hora que el Minsa escuche al sector privado para evitar que se continúen adoptando medidas que limiten la recuperación del país, como imponer una cuarentena a los viajeros sudamericanos, la región que más turistas aporta al país.
No podemos seguir con ensayos y errores. No se justifica el nivel de improvisación de parte del Gobierno. Hay que reconocer que se han hecho avances en materia turística, pero si no se conoce lo que están haciendo, el malestar continuará aumentando. Preocupa que la política quiera tomar las riendas del sector.
Los diputados de la Asamblea Nacional están al acecho del administrador de la Autoridad de Turismo Eskilsen que fue citado para responder preguntas que no están relacionadas con su trabajo.
Al conocer el cuestionario que fue enviado a Eskildsen, es obvio que el morbo sea la estrella de la citación, y esperamos que no se busque reemplazar a este funcionario, situación que sería nefasta bajo el escenario actual. Lo que es claro es que el que no anuncia lo que hace, no vende lo que quiere.
El autor es operador de turismo receptivo.

