Aunque los hoteles y demás centros de hospedaje pueden operar durante la cuarentena total que decretó el Gobierno para la provincia de Panamá hasta el 14 de enero, el sector considera que se regresó a marzo de 2020 cuando el país se cerró a raíz de la pandemia respiratoria.
Más del 85% de las reservas que se tenían para fin de año y para el mes de enero fueron canceladas debido a las restricciones de movilidad en el mes de enero, justo el periodo que marca el inicio de la temporada alta.
Ernesto Orillac, presidente de la Cámara de Turismo de Panamá (Camtur), dijo que las pocas reservas que no se han cancelado corresponde a panameños residentes en el extranjero que decidieron viajar al país para esta época.
“Panamá como destino turístico está cerrado, porque hay toque de queda, los restaurantes y sitios turísticos están cerrados, y las personas no pueden movilizarse al interior por los cercos sanitarios”, comentó.
Proyectos de hospedaje
La Autoridad de Turismo de Panamá informó que 5 proyectos de hospedaje en Bocas del Toro, Chiriquí, Archipiélago de las Perlas y Punta Chame se acogieron a Ley 122 del 31 de diciembre de 2019, que dicta normas de incentivos para el fomento de actividades turísticas en el interior de la República.
Estos proyectos representarán una inversión de 371 millones de dólares.
Para la cuarentena total, del 4 de enero al 14 de enero, el sector proyecta una pérdida cercana a los 10 millones de dólares, monto que se sumaría a los 4 millones que se dejó de percibir para la fiesta de Navidad y de año nuevo, debido a la cancelación de planes a última hora.
Orillac señaló que la industria está “seriamente” golpeada por las restricciones y asegura que se está llegando al punto en el que se afecta la oferta turística que ofrece el país.
Desde Bocas del Toro reportan que los clientes que tenían reservas optaron por viajar a Costa Rica, donde las autoridades de ese país optaron por dejar abiertos los destinos turísticos, aplicando controles de capacidad y horario de uso de las instalaciones.
Las playas, por ejemplo, están abiertas hasta las 2 de la tarde.
Impacto a largo plazo
Antes de diciembre de 2020 el turismo panameño había proyectado que para inicio del segundo semestre de 2021, la actividad podría iniciar su camino de recuperación, pero todo estos planes están descartados.
Armando Rodríguez, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles, comentó que es necesario que las autoridades notifiquen con tiempo a la empresa privada de las acciones que se tomarán relacionadas con el sector.
No se pueden hacer planes con la incertidumbre actual, es necesario contar con un plan a corto y mediano plazo, explicó.
Orillac y Rodríguez comprenden la necesidad de tomar decisiones para frenar la Covid-19, pero recomiendan involucrar al sector privado, que puede aportar conocimiento y experiencia.
Para el presidente de Camtur es prioritario armar la estrategia de promoción internacional que comunique la nueva apertura del turismo panameño, porque el sector está cerrado a pesar de que el Aeropuerto Internacional de Tocumen sigue operativo.
El 2020 cerró con una ocupación hotelera que no superó el 4%, aunque las proyecciones más optimistas de la industria apuntan a un 10%, luego que el sector se reactivó el 12 de octubre tras permanecer cerrado desde inicio de marzo del año pasado.
Ovidio Díaz, presidente de la Asociación de Pequeños Hoteles de Panamá (Hoopan), pide que se deje de lado la improvisación. “No pueden avisar de las medidas de restricciones unos días antes de que estas entren en vigencia, cuando el sector se prepara con semanas para atender a sus clientes”.
Reuniones
Ayer, representantes de los principales gremios turísticos del país se reunieron con miembros del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) para explorar mecanismos financieros que inyecten capital fresco a las empresas.
El administrador de la ATP, Iván Eskildsen, ha señalado que están evaluando el posible uso de parte de los 150 millones de dólares que este año desembolsará el BID para que se destinen directamente a la dinamización del turismo.
A la fecha, el sector acumula deudas bancarias por 800 millones de dólares y mantiene más de 45 mil contratos suspendidos.
