José tiene 12 años de edad y se ganaba unos 100 dólares mensuales en concepto de propinas por sus servicios como empacador en un supermercado de la capital.
Este dinero representaba casi el 40% de los ingresos de su hogar, donde además viven sus dos hermanos de 4 y 8 años.
Pero con las nuevas directrices del Ministerio de Trabajo, José ya no puede seguir empacando víveres y ahora debe dedicarse a completar sus estudios primarios. Desde hace unas semanas los empacadores que dependen de las propinas tienen que ser mayores de 14 años de edad. El artículo 70 de la Constitución y convenios suscritos por Panamá prohíben el trabajo de estos menores.
"Los niños ya no pueden estar en los supermercados porque Panamá debe cumplir con el contenido de los convenios 138, que establece la edad mínima de trabajo, y el 182, sobre las peores formas de trabajo infantil", afirmó Denis de Amor, encargada del Departamento de Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).
Actualmente se está haciendo un estudio para determinar cuáles son las peores formas de trabajo infantil en Panamá.
La política del Mitradel es erradicar el trabajo entre menores de 14 años y supervisar las labores de los que tienen más edad. En todos los supermercados trabajan unos 5 mil niños empacadores.
Discriminados
Aunque existen elementos que demuestran la existencia de una relación laboral, las empresas se niegan a pagar un salario a estos menores por el trabajo que realizan.
Luego de sacar a los menores de 14 años de los supermercados, el Gobierno les ofrecerá una ayuda económica para que continúen estudiando.
A través del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos se impulsa un programa de becas para mil niños separados de alguna actividad laboral.
Para ello, se creó un comité conformado por 27 organizaciones y que coordina el Despacho de la Primera Dama. Este debe coordinar y velar para que los menores de 14 años se dediquen a estudiar y los mayores de esta edad laboren bajo las condiciones que establece la legislación vigente.
Las inspecciones que realiza el Mitradel serán uno de los mecanismos de control que se aplicarán. A finales de noviembre, cuando inicia la cosecha de café, se realizará un operativo en las fincas del interior donde se produce el grano.
Pero lo más importante es que los padres retomen la responsabilidad que habían dejado a otras instancias para controlar y vigilar a sus hijos, concluyó Denis de Amor.
(Vea Agricultura absorbe trabajo infantil)
