En medio del resquebrajamiento del diálogo por la Caja de Seguro Social (CSS), con la salida de gremios trabajadores, la Cámara de Comercio hizo varias propuestas para dar paso a una nueva convocatoria, de la cual deberían salir las reformas al sistema de pensiones.
“Si bien el sector empleador se encuentra participando del diálogo por la CSS, resulta sumamente importante poder integrar al sector trabajador, de cara a tener una conversación franca que garantice un sistema de jubilaciones y pensiones sostenibles a largo plazo, analizando la situación demográfica y económica del país”, indicó ayer el gremio, liderado por José Ramón Icaza.
La Cámara precisó que para que esto ocurra se requiere de un escenario de confianza, por lo que apoyan la iniciativa desarrollar el diálogo a través de la Fundación del Trabajo y con la intermediación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Cuando el pasado 26 de junio el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) ratificó su salida del diálogo, también dejó saber que impulsaría un nuevo espacio de diálogo tripartito, en el que participaran trabajadores, empresarios y representantes del Gobierno, con la asistencia técnica de la OIT.
La postura de la Cámara de Comercio y la de Conato se estarían acercando en el punto específico de encontrar otro esquema de discusión técnica.
César Tribaldos, coordinador del pilar de seguridad social y salud de la Agenda País 2019 – 2024 de la Cámara de Comercio, dijo que la Fundación del Trabajo se ha puesto a disposición para acoger el diálogo, y que “esta instancia ha sido el escenario en el que ambas partes se han sentado históricamente de forma pacífica. El actual diálogo no goza de confianza y mantenerlo sin la participación de todos los sectores no es un diálogo”.
Adolfo Mezquita, vocero del gobierno del presidente Laurentino Cortizo, adelantó en el programa televisivo Radar, que durante las próximas semanas el diálogo convocará a una mesa plenaria y será allí donde se le preguntará a las partes si quieren continuar con el proceso o si quieren hacer ajustes.
Mezquita reiteró que las medidas paramétricas no serían una opción para salvar al programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), ya que reformas de este tipo traerían una explosión social y una “provocación muy grande”, debido al actual escenario económico que vive el país.
De esta manera, el Gobierno reitera el descarte de un aumento, por ejemplo, en la edad de jubilación escalonada o cambios en las cuotas que pagan empresas y trabajadores, que hacen parte de las ecuaciones que en su momento se pretenden analizar en el diálogo.
La posición del Gobierno es decisiva en este tema, ya que las propuestas de reformas que se generen en el diálogo serán enviadas al Ejecutivo para presentar un proyecto de ley que reforme la CSS.
Mezquita señaló que al descartar medidas paramétricas, quien tendrá que hacerle frente a la realidad del IVM es el Estado, aportando recursos adicionales todos los años para mantener vivo el programa exclusivamente de beneficio definido.
Dicha salida sería momentánea, entendiendo que no hay forma de que el Estado asuma los déficits anuales que se avecinan. Los actuarios de la CSS proyectan que este año el sistema de pensiones tendrá ingresos por $1,501.7 millones, pero enfrentará pagos a los jubilados por $2,042 millones. Las reservas del subsistema y su fideicomiso se agotarían a inicios de 2024 o antes, si no se hace nada.

