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Las empresas, víctimas colaterales de la crisis en Haití

Las empresas, víctimas colaterales de la crisis en Haití

Decenas de miles de dólares de producción reducidos a cenizas: consumida por un incendio, la empresa de artesanías Caribbean Craft, en Puerto Príncipe, ilustra las dificultades del sector privado haitiano ante la inestabilidad social desatada por la crisis política.

“No se pudo salvar nada, los pedidos, el material, incluso la construcción. Es como si mi vida se hubiera hecho humo”, dice Mario Denestant, entre lágrimas.

El hombre es el responsable de producción y trabaja en la empresa desde 2010.

De origen desconocido pero sospechado, el fuego partió del estacionamiento de una empresa vecina, en medio de la noche.

Los productos de Caribbean Craft son 90% de papel maché y hay entre ellos numerosos elementos de decoración: vasijas, juguetes.

“Teníamos pedidos que teníamos que haber enviado hace más de tres semanas, pero por los problemas del país, los contenedores no podían llegar hasta aquí”, explica. Esos “problemas” han causado una parálisis de las actividades económicas entre mediados de agosto y mediados de septiembre, por la falta de combustible.

El Estado, que subvenciona los combustibles, no ha honrado sus millonarias deudas con compañías petroleras que por ello han dejado en momentos de dejar de aprovisionar el mercado.

Además de esos problemas, el vandalismo y los incendios de comercios han acorralado a los propietarios. Muy pocos están asegurados: los problemas políticos no son cubiertos por la mayoría de pólizas a precios que puedan pagar.

Fundada en 2006, Caribbean Craft emplea unas 150 personas al año, otras 50 de manera estacional y trabaja con una red de 250 artesanos. “Estamos en un país donde realmente no hay empleo. Yo trabajo aquí desde hace 20 años: es mi estabilidad en un país sin estabilidad”, suspira Mona Surpris.

Con el terremoto de 2010, “debimos cambiar de local, pero esto es más duro que el sismo porque verdaderamente perdimos todo”.

La jefa de Caribbean Craft, Magalie Dresse, se lamenta: “Es una temporada navideña desaprovechada, donde tenemos nuestro periodo de mayores pedidos (...)”.

Y concluye: “Yo sé vender mi país, sé vender a la gente que tiene talento... Es una lástima que mi gobierno no sepa lo que eso representa”.

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