Argentina ya admitió que no se cumplirá el plazo inicial del 31 de marzo para reestructurar su deuda. Ahora, los acreedores y los funcionarios del gobierno están considerando un pago de mil 400 millones de dólares que vence el 7 de mayo como una fecha más urgente para llegar a un acuerdo.
Tras una serie de conversaciones entre los bonistas y los funcionarios del gobierno en Buenos Aires en las últimas semanas, se da cuenta de que el pago de la deuda de mayo será la verdadera prueba para saber si se puede llegar a un acuerdo para evitar el default, según personas con conocimiento directo de las reuniones.
Aunque los bonos denominados en dólares conocidos como Bonars con vencimiento en 2024 se vendieron bajo la ley local, lo que facilita la extensión unilateral de la fecha de pago de mayo, un nuevo perfil forzado enviaría una mala señal a los acreedores, que esperan llegar a un acuerdo de reestructuración de aproximadamente 69 mil millones de dólares de notas extranjeras con precios menores en medio de la venta global.
La fecha de mayo representa uno de los mayores pagos en divisas del país este año.
Tanto el presidente, Alberto Fernández, como el ministro de Economía, Martín Guzmán, admitieron que las conversaciones se extenderán más allá del 31 de marzo.