Un suelo erosionado es como una persona desnuda, pues carece de la protección necesaria, y es incapaz de dar buenos alimentos, según el responsable de la FAO Ronald Vargas, que elogia la lucha en países como Honduras para frenar esa degradación.
Coincidiendo con el Año Internacional de los Suelos, el experto de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) insiste en que, aunque no se vea a simple vista el llamado “recurso oculto”, “la contaminación de los suelos puede afectar a la calidad de los alimentos”.
“Los desechos mineros y de los seres humanos, y el excesivo uso de pesticidas y fertilizantes minerales tienen un impacto en la calidad del suelo, lo que ejerce una influencia directa sobre las plantas y sus productos”, asevera a Efe.
Un centímetro de suelo puede tardar hasta mil años en formarse y en ese proceso interminable la erosión, la lluvia y el viento hacen que se pierdan grandes cantidades de suelos, llevándolos a mares, lagos y presas.
Por eso, defiende el especialista boliviano, cuando los agricultores se afanan en producir cada vez más sin proteger el suelo, dejándolo “limpio” para sus cultivos, en realidad lo que están haciendo es “como dejar a una persona desnuda”.
Eso es lo que ocurre, por ejemplo, en Centroamérica con la práctica agrícola de la tala y la quema de materia orgánica, que -a su juicio- arrebata al suelo la vegetación con la que protegerse frente al impacto de los fenómenos meteorológicos.
