La pandemia generó cambios sustanciales en el entorno corporativo y son diversos los temas que ameritan una intervención inmediata para el futuro competitivo de las empresas.
Los procesos de cambio que ya venían produciéndose antes de la crisis sanitaria se han acelerado de forma importante.
Muchas empresas han adoptado una nueva cosmovisión y están retando los paradigmas sobre los cuáles estaban anclados sus modelos de negocio. De hecho, reconocidas empresas multinacionales de diversos sectores como movilidad, energía, tecnología, fashion, consumo masivo o consultoría están liderando un cambio profundo que es seguido de cerca por las multilatinas y pymes de la región.
El primer cambio notable son los ajustes en la cultura corporativa, que implican la definición o redefinición de su propósito y cómo se implementa en las distintas áreas de negocio. El cambio de cultura es una reacción natural para la supervivencia.
La reconocida profesora de la escuela de negocios IESA, Elena Granell, planteaba hace algunos años que si la cultura organizacional es un conjunto de valores, creencias y conductas que han resultado exitosas para una empresa, es lógico pensar que cuando la estrategia de la organización cambia, la cultura que antes había sido un apoyo puede convertirse en un obstáculo o freno. En este contexto es mucho más crítico, no fue la estrategia la que cambió sino fue el entorno competitivo, tecnológico, social, económico y estamos en puertas de una alta conflictividad política y de gobernanza en la región.
Es por ello que la cultura corporativa requiere ser revisada en el marco de las realidades actuales y los retos futuros, tal como lo comentó el ingeniero Jorge Luis Quijano, ex administrador del Canal de Panamá, en su discurso en el marco de su doctorado Honoris Causa en la Usma: los caminos que nos trajeron al presente no serán los mismos que nos llevarán al éxito en el futuro.
La cultura tiene que cambiar en un entorno en el cual la globalización obliga a integrar la visión global con la acción local de las empresas, atender las exigencias de la diversidad, igualdad de género e inclusión, la incorporación de nuevas tecnologías como parte medular del modelo de negocios, las nuevas prácticas gerenciales asociadas a sostenibilidad, ASG, filosofía agile entre otros aspectos; privatizaciones, alianzas público privadas, fusiones y adquisiciones, reestructuraciones, etc.
Estas realidades se suman al cambio de hábitos de consumo y las exigencias de innovación y transparencia.
Esta evolución de las culturas corporativas están acompañadas de cambios profundos en la identidad. La identidad se refiere al conjunto de los rasgos propios de una organización que caracterizan a la empresa y sus marcas frente a las demás. Esta evolución de la identidad tiene que ver con un cambio conceptual relacionado a su propósito y forma de hacer las cosas y con aspectos visuales (rebranding) hacia una nueva identidad de marca.
Es claro, no estamos en una era de cambios, estamos en un cambio de era.
El autor es consultor en comunicación estratégica

