La canciller alemana, Angela Merkel, está presionando para que se apliquen restricciones más estrictas para contener el coronavirus en conversaciones con autoridades regionales alemanas, mientras los líderes europeos se esfuerzan por contener el alarmante aumento de casos.
Al igual que sus contrapartes en todo el continente, Merkel está intentando evitar que se vuelvan a imponer las restricciones generales que hicieron que la actividad económica llegara a un punto muerto en el segundo trimestre, por lo que está impulsando, en su lugar, restricciones localizadas dirigidas a focos del virus.
El Gobierno alemán está presionando para que se amplíe el uso obligatorio de mascarillas a todos los espacios donde las personas se reúnan en grupos, así como un posible toque de queda para restaurantes y el cierre de bares y clubes en áreas con tasas de contagio relativamente altas, según un documento informativo al que tuvo acceso Bloomberg.
“Debemos prescindir de las cosas en ciertas áreas hoy para recuperar más libertad en nuestra vida diaria mañana”, dijo el ministro de Salud, Jens Spahn. “Cuanto más nos apegamos a las reglas de higiene y distanciamiento, más difícil lo hacemos para el virus”.
La cantidad de contagios en Europa comenzó a resurgir a fines del verano, impulsadas por las reuniones sociales y los viajes por vacaciones.
Después de poner en alerta máxima a seis ciudades, incluida París, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la implementación de un toque de queda en las ciudades más grandes del país.
