Después de meses batallando en primera línea contra la Covid-19, la enfermera española Yone Alberich necesita unas buenas vacaciones. Pero, para minimizar el riesgo de contagios, optó por ir en autocaravana, como muchos otros veraneantes en Europa.
Con el coronavirus todavía rondando y provocando rebrotes en el continente, ella y su marido descartaron tomar un avión, alojarse en un hotel o ir a sitios con aglomeraciones.
“La idea es no juntarnos con mucha gente y evitar un poco el contagio”, explica Alberich, madre de 32 años y residente en la ciudad costera de Castellón, en la región de Valencia (este).
“Y ahora, con lo de la covid, ¿qué mejor que tener tu casa a cuestas y no estar de hoteles?”, añade.
La necesidad de mantener las distancias físicas en Europa para evitar rebrotes ha cambiado la planificación de las vacaciones para muchos europeos.
Un sondeo reciente mostraba que un 90% de los españoles se quedarán en el país este verano en vez de viajar al extranjero. Y un 83% se decantaba por desplazarse en vehículo privado.
Fabrizio Muzzati, que dirige la agencia de viajes española Aquíestoy Caravaning, asegura que mucha gente que nunca pensó en viajar en autocaravana ahora lo está considerando.
“En un momento en el que todo el mundo está buscando muchísima seguridad, estamos convencidos de que va a haber más gente que pruebe por circunstancias”, explica.
En cuanto se relajaron las restricciones de viaje, el alquiler de autocaravanas se reactivó “de forma intensa”, indicó el mes pasado la asociación española de caravanas y autocaravanas ASEICAR. No es solamente un fenómeno español.
“Desde el desconfinamiento, hay un verdadero furor por las autocaravanas, por todos lados”, dice François Feuillet, presidente de la Federación Europea de Autocaravanas (EFC).
