La historia de Panamá está repleta de momentos históricos que bien manejados pueden convertirse en un producto turístico. Tal es el caso de la firma de los tratados Torrijos -Carter que permitió que la administración del Canal de Panamá y los bienes que estaban bajo el control del ejercito estadounidense regresarán a manos de los panameños.
Esto pasó hace ya 44 años, específicamente un 7 de septiembre de 1977. La negociación tomó 13 años y es un periodo que muchos no recuerdan, porque no habían nacido.
Fue una lucha de toda una generación que culminó con la firma de los tratados. No fue un proceso fácil, el gigante del norte no quería dar su brazo a torcer, pero logramos demostrar al mundo que era nuestro derecho recuperar nuestro territorio y así poner fin al concepto de perpetuidad a favor de los Estados Unidos.
Todavía muchos panameños no comprenden la importancia de haber recuperado el Canal y los otros bienes que forman las áreas revertidas. Hoy el Canal de Panamá es nuestro principal atractivo turístico y considero que no le hemos sacado el máximo provecho.
Los turistas llegan y ven los barcos pasar por las esclusas, pero es importante que conozcan la historia que hay detrás de él. Sus orígenes, construcción, y toda la lucha que hicimos los panameños para recuperarlo.
Esta historia que rodea al Canal de Panamá es digna de destacar, en especial, para los estadounidenses que desconocen todo lo que paso. Hay cientos de norteamericanos que son descendientes de militares que estaban asignados a las bases ubicadas en Panamá.
Hay que sacarle provecho a este punto, Estados Unidos es nuestro principal mercado emisor y ninguno de los países de la región tiene ese lazo histórico con la nación norteña.
Muchos pensaron que el país no podría salir adelante tras la salida del ejercito estadounidense del país. Es verdad que la economía se resintió, pero hay que mostrar cómo se han aprovechado los bienes revertidos. Tenemos a la Ciudad del Saber, centro de innovadoras empresas, sede de organismos internacionales, hemos tenido éxito y hay que compartir esa historia.
Contar los hechos históricos con la narrativa adecuada puede captar la atención de los turistas, pero para lograrlo hay que tener la capacitación correcta.
Los gobiernos no han entendido la importancia de la capacitación en eventos históricos y esto inicia desde los grados más inferiores de la educación.
El proceso debe continuar con los guías de turismo, la policía, migración, personal de hoteles, restaurantes, en fin, con todos aquellos que tengan contacto con los turistas.
La historia de Panamá debe ser contada de forma inteligente y amena. Necesitamos espectáculos temáticos que transmitan la historia, no solo del Canal de Panamá. Tenemos mucho que compartir desde el surgimiento del istmo del fondo del mar, el paso de animales de una región a otra, la llegada de los españoles y la fundación o de las primeras ciudades en el Pacífico.
Hay que ser creativos, la competencia es mucha y por los próximos años los turistas serán escasos.
El autor es operador de turismo receptivo.
