Sin embargo, en Panamá hay plantas que crecen en forma silvestre, pero cuya demanda internacional aumenta descomunalmente, lo que abre una interesante opción de exportación no tradicional.
Se trata de las plantas medicinales, cuya comercialización en el país no ha pasado de pequeñas ventas en mercados públicos, farmacias y centros naturistas, mientras que el mercado mundial de plantas medicinales alcanza los 500 mil millones de dólares anuales, según datos del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama).
Actualmente muchos países alrededor del mundo están utilizando las plantas medicinales en sus sistemas de salud, lo que se convierte en una coyuntura propicia para estimular el cultivo y exportación de las plantas autóctonas y aclimatadas, afirmó el profesor Pablo Solís, del Centro de Investigaciones Farmacognósticas de la Flora Panameña (CIFLORPAN) de la Universidad de Panamá.
Estados Unidos y los países de la Unión Europea, especialmente Alemania, son los principales importadores de estos productos botánicos, debido a que su industria farmacéutica está altamente desarrollada.
Estados Unidos importa anualmente un promedio de 750 millones de dólares en productos botánicos crudos.
La producción anual de remedios herbáceos en China es de aproximadamente mil 400 millones anuales, explicó Solís.
Los mayores exportadores de plantas medicinales son los países asiáticos como la India, Tailandia, Indonesia y China.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) calcula que hay 250 mil especies de plantas medicinales en el mundo y sus extractos producen más del 85% de todos los medicamentos usados en las naciones industrializadas y exportadas al resto del mundo.
En Panamá crecen ciertas variedades de plantas medicinales, que tienen alta demanda en el mercado internacional, como es el caso de la sábila (Aloe vera); raicilla (Ipecacuanha); papaya; trompeta de ángel (Datura); hierba de limón (Cymbopogon citratus) ; cúrcuma, balsamina (Momordica charantia), yantén (Plantago major), chabelita y saril (Hibiscus sabdariffa).

