La inauguración del nuevo aeropuerto de Berlín estaba prevista en 2012 pero cinco años después sigue cerrado, una vergüenza para un país que presume de su ingeniería y que se ha convertido en el hazmerreír de muchos alemanes.
El nuevo aeropuerto internacional de Berlín-Brandeburgo (BER), cuyas obras empezaron en 2006, debía sustituir a los dos aeropuertos actuales de la capital alemana, el de Tegel (oeste) y el de Schönefeld (este), ambos saturados. Sin embargo, la inauguración fue anulada un mes antes de la fecha fijada para 2012 y la canciller Ángela Merkel nunca llegó a cortar la cinta ante los 10 mil invitados que iban a acudir a la ceremonia.
El problema inicial afectaba a seguridad para incendios, pero poco a poco se fueron descubriendo errores de planificación, de construcción, problemas con los proveedores e incluso sobornos, que hicieron caer al entonces alcalde de Berlín, Klaus Wowereit.
Desde entonces el costo sigue subiendo y podría superar los 6 mil 660 millones de euros, muchos más que los 1 mil 887 previstos inicialmente.
Una factura que difícilmente se podrá pagar con las visitas organizadas de las instalaciones, a 11 dólares cada una, por los pasillos y las salas vacías del edificio.
Algunas de sus pistas sí se han utilizado pero solo temporalmente, para aliviar el aeropuerto de Schönefeld, desbordado por los turistas que visitan Berlín.
Mientras tanto las infraestructuras que dependen del aeropuerto también están detenidas, como la nueva estación y la nueva línea ferroviaria.
Dos noches por semana un tren vacío circula para asegurarse que todo funciona bien. Estos trayectos seguirán hasta el día de la inauguración del aeropuerto, indica un portavoz de Deutsche Bahn, la compañía ferroviaria.
En el hotel Steigenberger, cuatro técnicos y cuatro empleados de limpieza trabajan para mantener en buen estado las habitaciones, nuevas pero vacías. Incluso hay alguien en la recepción.
Pero de momento no está prevista la apertura del hotel hasta que no abra el aeropuerto, afirma el grupo hotelero Deutsche Hospitality.
En 2012 Lufthansa tenía un gran plan para aumentar considerablemente los vuelos directos al nuevo aeropuerto. Pero este plan de vuelo se ha ido reduciendo por etapas, explica Wolfgang Weber, un portavoz de la compañía aérea.