Una recuperación económica más rápida de lo previsto y la mejora en curso de la posición fiscal llevaron a la agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings a mantener la calificación soberana de Panamá en BBB-, y a revisar la perspectiva de la calificación de negativa a estable.
Con este movimiento, Panamá mejora una delicada posición que tenía desde febrero del año pasado, cuando la misma agencia había dejado la calificación del país en BBB- con perspectiva negativa, es decir, en el borde que separa el grado de inversión del especulativo.
La pérdida del grado de inversión, aunque solamente fuera por parte de una agencia, se podría haber traducido en peores condiciones de financiamiento para el país, incluyendo al sector privado, y en pérdida de atractivo para las inversiones.
El balón de oxígeno que recibe la calificación de Panamá se explica principalmente porque las expectativas de Fitch han mejorado de la mano de una recuperación más acelerada de lo previsto y por una mayor confianza en la capacidad de las autoridades de reducir el déficit fiscal.
La agencia espera una trayectoria descendente de la relación entre la deuda y el producto interno bruto (PIB), luego de haberse disparado de un 46.4% a un 69.8% entre 2019 y 2020 por el impacto de la crisis en los ingresos y por el crecimiento del gasto público.
Para 2021, Fitch calculó un crecimiento de la economía de 15%, una estimación más alta que la anterior de 12%, y proyecta crecimientos de 7% y 5% para 2022 y 2023, respectivamente.
Así, la agencia estima que el tamaño de la economía panameña regresará a niveles previos a la pandemia en 2022, un año antes de lo previsto hasta ahora.
El crecimiento ha estado impulsado por la demanda externa, incluyendo la actividad del Canal de Panamá y la exportación de cobre.
En materia fiscal, Fitch espera que el Gobierno cumpla en 2022 con el objetivo de déficit de 4% marcado en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal. El ajuste se hará principalmente por el lado de los ingresos, que se beneficiarán de las transferencias del Canal y del nuevo acuerdo fiscal con la minera First Quantum.
La agencia destaca la crisis del sistema pensiones como un riesgo clave para las perspectivas fiscales a mediano plazo.
Las reservas del programa de beneficio definido del programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja de Seguro Social se agotarán en los próximos años y si no se adoptan medidas para mejorar la sostenibilidad del programa, crecerá la necesidad de transferencias por parte del Gobierno, elevando la presión sobre las finanzas públicas.
La pandemia sigue siendo el principal riesgo para la actividad económica por el aumento exponencial de casos de la variante Ómicron en el inicio de 2022, aunque también recuerda que el número de hospitalizaciones no ha crecido tan rápido y el sistema de salud no sufre una presión severa por el momento, lo que alivia la necesidad de imponer nuevamente restricciones de movilidad.

