Abdiel A. Santiago M.*
OPINIÓN
La expresión “fondo soberano” (FS) ha estado de moda en los últimos años. Y hay una buena razón: según datos de diversas fuentes, los FS gestionan activos por el orden de $7 mil millones, o 10% de la economía mundial.
Decenas de países han establecido FS en los últimos años, alcanzando 85 fondos en la actualidad de 52 en 2004 (un crecimiento de 160%) y más que duplicando el tamaño de los activos durante ese período.
En pocas palabras, los fondos soberanos son grandes inversores que pueden impactar mercados bursátiles y están aquí para quedarse.
¿Cuál es el propósito de un FS? Un país crea un FS con el propósito de ahorrar e invertir las ganancias provenientes de un activo estatal (por lo general un commodity como el crudo o el cobre) para el beneficio de las generaciones futuras de dicho país.
Esto es prudente, ya que el beneficio futuro podría ser para respaldar pensiones, crear empleos (estimulación económica), o proteger financieramente al país en caso de desastres naturales, entre otros.
Para lograr dicho beneficio, el FS invierte generalmente en mercados de capital internacionales y locales para generar una tasa de rentabilidad acorde con su horizonte de inversión, el cual debe ser a largo plazo.
El Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) es nuestro propio FS, creado en 2012 por la Ley 38 como vehículo para la estabilización macroeconómica del país y para cubrir gastos relacionados a desastres naturales.
El FAP se inició con 100% de los activos del ahora extinto Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD), y sus activos actualmente se sitúan en $1,400 millones, invertidos en instrumentos financieros diversificados en mercados de capitales internacionales.
La Ley 38 estableció varias formas para alimentar el FAP, y la más prominente es el nutrirse de los ingresos del Canal de Panamá que superen el 3.5% del producto interno bruto nominal.
A diferencia del FFD, la gestión operativa, administrativa y financiera es efectuada por una junta directiva independiente y un equipo profesional de inversión.
El FAP es uno de los pocos FS en América Latina (el único en Centroamérica), lo cual debe ser fuente de orgullo para todos los panameños. Aún más, expertos y observadores internacionales consideran al FAP un “activo estratégico” del Estado panameño.
La razón se reduce en que la tenencia del FAP para Panamá no es una cuestión “de moda”, sino representa un enfoque serio y prudente para anclar y estabilizar la situación macrofiscal del país, beneficiando a todos los panameños al largo plazo.