La pensión promedio por vejez que recibe hoy día un panameño, según los estados financieros 2016, ronda los $558 mensuales.
Ese jubilado promedio cotizó por alrededor de 27 años completos sobre la base de aportes obrero-patronales del 9.5%, basando en los parámetros de la ley que rigió la Caja de Seguro Social (CSS), antes de su reforma en 2005.
Dino Mon, actuario del sector privado y quien fue parte del equipo que participó en las discusiones de la reforma del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), explica que esto significa que el jubilado promedio solo podría haber ahorrado fondos sobre la base de una tasa de interés del 5% para tener una pensión equivalente a $222 mensuales. Es decir, que este jubilado pagó por el 40% de su beneficio y “alguien”, tiene que pagar por el 60% restante.
Dicho de otra forma, la cuenta de ahorros del jubilado dada a la CSS solo alcanzaba para que retirara $222 mensuales pero al recibir $336 adicionales, hace que su cuenta de ahorros entre en quiebra rápidamente.
A manera de cascada se crea una gran masa de deuda insostenible, similar a las de las famosas pirámides que hace que el sistema quiebre, dijo Mon.
El cambio a un sistema mixto de pensiones, que permite un ahorro individual evitó que el problema siguiera creciendo desmedidamente, ya que las nuevas generaciones contribuyen al sistema de beneficio definido y pagarán también por la cantidad de pensión que recibirán. Sin embargo, las contribuciones que esta nueva generación pueda hacer al sistema anterior son muy inferiores a la cantidad de dinero que se necesita.
