Las ventas de autos cerrarán el año con números negativos, a menos que ocurra un improbable y brusco cambio de timón que haga que la tendencia cambie de forma favorable para los distribuidores.
Hasta septiembre de este año se habían vendido 42 mil 514 vehículos, de acuerdo con la data preliminar de la Contraloría General de la República.
Dicha cifra se aleja de los números logrados en igual periodo en los últimos dos años, considerando que de enero a septiembre de 2016 se comercializaron 49 mil 059 automóviles, mientras que en 2015 se colocaron 46 mil 041 vehículos.
Si se comparan las ventas de los primeros nueve meses de este 2017 con las de 2016, la caída general es de 13.3%. ¿Por qué pasa esto?
En el pasado reciente, el país experimentó crecimientos superiores al 10% y ahora se sitúa en el 5%, impulsado mayormente por aquellos sectores que están ligados a actividades en el exterior.
En parte, esto explica la baja en las ventas de autos, ya que ante un entorno de menor crecimiento económico en algunas actividades, las personas frenan el gasto. De igual manera, las empresas alargan la vida útil del equipo rodante que tienen en su poder.
No es extrañar, entonces, la estrepitosa caída que viene experimentando la venta de carros comerciales, entre los que se encuentran los buses (-27%), los camiones (-24%) y los paneles (-21.2%). Los autos regulares, que incluye sedanes, cupé y camionetas, presentan una baja del 20%.
La feria anual de autos, celebrada del 27 de septiembre al 8 de octubre, pudo haberse convertido en el bombeo que necesitan las agencias distribuidoras para remontar sus ingresos. Hasta la fecha, se desconocen las cifras oficiales de la comercialización de autos lograda en el evento más importante de la industria.
En este momento, las empresas distribuidoras compiten por sus clientes con precios y ofertas; y descuentos o beneficios en el segmento de mantenimiento.
