A mediados de la década de 1980, estudios realizados por el extinto Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación determinaron que en la zona central del país los vientos alisios soplaban con una estabilidad y constancia óptimas para desarrollar proyectos eólicos en un futuro.
Treinta años después, Los Llanos de Coclé, en la provincia del mismo nombre, alberga el primer parque eólico del país y el más grande de Centroamérica, con un año de operación, tres fases desarrolladas en su totalidad y 108 aerogeneradores capaces de generar 270 megavatios (MW).
El parque, en el distrito de Penonomé, aporta anualmente al sistema nacional 730 mil megavatios hora (Mwh), o el 15% de la demanda del país. Esto equivale a la cantidad de electricidad requerida por unas 125 mil familias.
Se trata de la segunda fuente de energía más importante de Panamá, después de la hidroeléctrica de Fortuna, en Chiriquí, que tiene una capacidad de generación de 300 MW. Pero esto cambiará en los próximos años. Estas tres fases operativas forman parte de un plan de cuatro etapas capaces de generar 337.5 MW, según el diseño de Unión Eólica Panameña (UEP).
UN PARQUE, VARIOS DUEÑOS
Financiar un proyecto de esta magnitud requiere de un músculo económico importante. Por ello, UEP lo segmentó en fases; otras compañías pondrían su parte (ver infografía).

El desarrollador de la primera de ellas fue Goldwind Americas y consta de 22 turbinas, que empezaron a aportar energía a la red nacional en diciembre de 2013. La inversión fue de unos $140 millones.
Tras un año de negociaciones con UEP y luego de lograr el financiamiento con bancos locales e internacionales, InterEnergy Holdings invirtió $436 millones y adquirió las fases II y III del proyecto eólico, que en conjunto pueden producir 215 MW.
Al margen de que el primer circuito de estas fases se energizó el 30 de enero de 2015, no fue hasta el 14 de abril de 2016 que sus 86 turbinas (66 de la fase II y 20 de la fase III) giraron todas a la vez: la empresa bautizó a su porción del proyecto con el nombre “Laudato SI”.
La cuarta y última fase aún no tiene un propietario, pero la intención de la UEP es que su construcción se inicie este año. Tendrá 26 turbinas que generarán 67.5 MW, y se estima que requerirá de una inversión de unos $130 millones. Para entonces, el proyecto eólico de Penonomé tendrá 134 aerogeneradores.
Pero este no es el único proyecto que aprovecha el soplo de noreste a suroeste de los vientos alisios. En enero del próximo año entrarán en operación otros parques eólicos en Coclé y Veraguas, que ya tienen licencias definitivas otorgadas por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos.

