Una enorme columna de metano detectada a principios de este mes sobre Rusia se debió a reparaciones de emergencia que forzaron el cierre parcial de un gasoducto de Gazprom PJSC, informó la compañía, asumiendo la responsabilidad de una de las fugas recientes más graves del sector energético de este gas superpotente de efecto invernadero.
La enorme fuga de metano de Gazprom, identificada por primera vez en datos satelitales por la firma de geoanálisis Kayrros SAS, apunta a lo que es un problema mundial que impide la liberación de un gas de efecto invernadero con un impacto 80 veces superior al del dióxido de carbono a corto plazo.
Contaminación. Efecto invernadero
Las emisiones de metano procedente de la cadena de suministro del petróleo y gas de EU en 2015 fueron 60% más altas que las estimaciones del inventario de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense.
El gigante ruso dijo que las reparaciones de su gasoducto el 4 de junio liberaron 2.7 millones de metros cúbicos (1,830 toneladas métricas) de metano. Según el Fondo de Defensa del Medio Ambiente, esto tiene aproximadamente el mismo impacto en el calentamiento del planeta a corto plazo que 40 mil vehículos de combustión interna en Estados Unidos conduciendo durante un año. Kayrros estimó una tasa de emisiones de 395 toneladas métricas por hora, lo que haría a Gazprom responsable de la liberación más grave que se ha atribuido al sector del petróleo y gas desde septiembre de 2019.
Gazprom dijo que el gas se liberó después de detectar un problema en su gasoducto Urengoy-Center 1 en la región rusa de Tatarstán. La empresa dijo que “dada la urgencia” no pudo utilizar una estación de compresión móvil para reducir el metano liberado por las reparaciones, aunque afirmó haber disminuido el 22% de las emisiones potenciales.
La columna de junio equivalía a solo el 0.1% de la contaminación total de la empresa en 2019, según analistas de VTB Capital, con sede en Moscú. “La situación podría ser bastante negativa para el sentimiento sobre las acciones de Gazprom”, dijeron en una nota ayer, aunque es poco probable que la fuga afecte a sus finanzas o a sus operaciones.
La mayor compañía de gas rusa está sometida a la presión de hacer más para reducir las emisiones de metano causadas por sus operaciones, ya que los países de Europa, su mayor mercado, examinan más de cerca el impacto climático del combustible utilizado para calentar sus hogares y alimentar sus redes.

