Cuando piensa en cuáles son los desafíos más importante que enfrentará la economía panameña en el futuro, uno de los empresarios más poderosos e influyentes de Panamá y de la región no duda en señalar a la educación.
Sin ella, Stanley Motta considera que no habrá mano de obra capacitada que ocupe los puestos de trabajo que se generarán. La advertencia no es nueva ni profética: compañías locales y extranjeras que invierten en el país han insistido en este aspecto desde hace varios años.
“Sin gente capacitada pegamos los frenos”, reflexiona el empresario ante unos 140 estudiantes que se reunieron en el auditorio Tomás Clavel, de la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA).
Para acortar la brecha en la calidad entre los colegios públicos y los privados, así como la de los públicos en la capital y los públicos en el interior, Motta propone cambiar la figura de un ministerio por una autoridad de educación.

“Los cambios en educación no se logran en cinco años. Se logran en 20, 25 (...)”, afirma el presidente de la junta directiva de Copa Holdings, empresa de capital panameño que cotiza en Wall Street. Y se excusa, con un marcado acento castellano-anglosajón: “Yo sé que este conversatorio era para hablar más de negocios que de educación, pero se trata del futuro del país”.
Sobre si se trata de un problema institucional o actitudinal, Motta confía en que la gente quiere hacer un buen trabajo y en que hay que darle un buen marco para que lo logre.
“En un ministerio, en el último año y medio hablan de política, de si conservarán su puesto o no. Ahí se pierde un año y medio de trabajo...”, analiza.
TRABAJAR MEDIO DÍA
Además de su rol en Copa y de ser presidente de Motta International, Motta -o Stan, como le dicen sus allegados- también es directivo de Grupo Assa, Inversiones Bahía, Televisora Nacional, Banco General, entre otros.
A sus 71 años, recuerda que firmó su primer contrato cuando tenía seis años. Su padre le pagaba 5 centavos por pegar estampillas en envases.
La cultura de trabajo siempre estuvo presente en su familia. Su padre así se lo transmitió a él y sus cuatro hermanos. Motta les decía que “uno puede tener éxito trabajando solo medio día... Es decir, 12 horas”.
Si no conoce la cara de Stanley Motta o no sabe de su trayectoria, probablemente no se enteraría de que sentado en un sofá al frente del auditorio se encuentra el hombre más rico de Centroamérica en el año 2014, según la revista Forbes.
Para los emprendedores presentes en la charla, la figura de este exitoso empresario emula a la de una bola de cristal.
Algunos le preguntan dónde ve a Panamá en los próximos 10 años y en qué sector invertiría; otros, cuáles fueron sus mayores éxitos y fracasos; otros, cómo decide en qué invertir.
Los consejos son diversos (ver tabla), pero subraya: considerar cuánto puedes perder con tu inversión, elegir bien con quién te asociarás y no decir que “no” hasta estar completamente seguro.

